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domingo, 20 de setembro de 2015

Manipulación mediatica

Doctrina del Shock Noam Chomsky y Las 10 estrategias básicas de manipulación mediática
 


Noam Chomsky es filósofo, escritor, controvertido activista y uno de los lingüistas más brillantes y reconocidos de la humanidad. Su trabajo es estudiado en las universidades de todo el mundo, desde facultades de psicología hasta titulaciones lingüísticas, pasando por muchas otras disciplinas. En este post os explicaremos brevemente lo que él consideraba como las estrategias más comunes en la manipulación mediática.

1. La estrategia de la distracción

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética.

“Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales.”

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones

Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué?

“Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad”

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores”.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad

Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad

Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, ¡no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos. Los nuevos filtros de contenido en internet así como empresas que recogen y catalogan la información de los usuarios de los buscadores y redes sociales.

DIVISIÓN CONSTANTE DEL PUEBLO

A estas diez estratégias, sin embargo, le encontramos una carencia grave: “la estrategia de división constante del pueblo” y algunas carencias menores. Ya en la antigua Roma lo sabía y le dieron forma verbal con el famoso divide et impera.

Sin embargo, en manipulación mediática el gran formador de formadores y gran maestro de fue Goebbels, el ministro de propaganda de la Alemania nacionalsocialista, figura clave en el régimen y amigo íntimo de Adolf Hitler:

https://www.youtube.com/watch?t=20&v=WT-3wKtoSQU

1.Prin­ci­pio de sim­pli­fi­ca­ción y del enemigo único. Adop­tar una única idea, un único Sím­bolo; Indi­vi­dua­li­zar al adver­sa­rio en un único enemigo.

2.Prin­ci­pio del método de con­ta­gio. Reunir diver­sos adver­sa­rios en una sola cate­go­ría o indi­vi­duo; Los adver­sa­rios han de cons­ti­tuirse en suma individualizada.

3.Prin­ci­pio de la trans­po­si­ción. Car­gar sobre el adver­sa­rio los pro­pios erro­res o defec­tos, res­pon­diendo el ata­que con el ata­que. “Si no pue­des negar las malas noti­cias, inventa otras que las distraigan”.

4.Prin­ci­pio de la exa­ge­ra­ción y des­fi­gu­ra­ción. Con­ver­tir cual­quier anéc­dota, por pequeña que sea, en ame­naza grave.

5.Prin­ci­pio de la vul­ga­ri­za­ción. “Toda pro­pa­ganda debe ser popu­lar, adap­tando su nivel al menos inte­li­gente de los indi­vi­duos a los que va diri­gida. Cuanto más grande sea la masa a con­ven­cer, más pequeño ha de ser el esfuerzo men­tal a rea­li­zar. La capa­ci­dad recep­tiva de las masas es limi­tada y su com­pren­sión escasa; ade­más, tie­nen gran faci­li­dad para olvidar”.

6.Prin­ci­pio de orques­ta­ción. “La pro­pa­ganda debe limi­tarse a un número pequeño de ideas y repe­tir­las incan­sa­ble­mente, pre­sen­ta­das una y otra vez desde dife­ren­tes pers­pec­ti­vas pero siem­pre con­ver­giendo sobre el mismo con­cepto. Sin fisu­ras ni dudas”. De aquí viene tam­bién la famosa frase: “Si una men­tira se repite sufi­cien­te­mente, acaba por con­ver­tirse en verdad”.

7.Prin­ci­pio de reno­va­ción. Hay que emi­tir cons­tan­te­mente infor­ma­cio­nes y argu­men­tos nue­vos a un ritmo tal que cuando el adver­sa­rio res­ponda el público esté ya intere­sado en otra cosa. Las res­pues­tas del adver­sa­rio nunca han de poder con­tra­rres­tar el nivel cre­ciente de acusaciones.

8.Prin­ci­pio de la vero­si­mi­li­tud. Cons­truir argu­men­tos a par­tir de fuen­tes diver­sas, a tra­vés de los lla­ma­dos glo­bos son­das o de infor­ma­cio­nes fragmentarias.

9.Prin­ci­pio de la silen­cia­ción. Aca­llar sobre las cues­tio­nes sobre las que no se tie­nen argu­men­tos y disi­mu­lar las noti­cias que favo­re­cen el adver­sa­rio, tam­bién con­tra­pro­gra­mando con la ayuda de medios de comu­ni­ca­ción afines.

10.Prin­ci­pio de la trans­fu­sión. Por regla gene­ral la pro­pa­ganda opera siem­pre a par­tir de un sus­trato pre­exis­tente, ya sea una mito­lo­gía nacio­nal o un com­plejo de odios y pre­jui­cios tra­di­cio­na­les; se trata de difun­dir argu­men­tos que pue­dan arrai­gar en acti­tu­des primitivas.

11.Prin­ci­pio de la una­ni­mi­dad. Lle­gar a con­ven­cer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impre­sión de unanimidad.








La doctrina del Shock

The Shock Doctrine pone al descubierto el lado más oscuro de la ideología de Milton Friedman, tan impopular que sólo pudo imponerse mediante la tortura y la represión.

https://vimeo.com/18758226

https://www.facebook.com/ProyectoSegundaRepublica?fref=ts

sexta-feira, 25 de abril de 2014

A doença de ser normal

 

A humanidade pode estar sendo acometida por uma epidemia global: a normose, uma obsessão doentia por ser normal

 
por Carolina Bergier
Superinteresante
13 de julho 

Já foi normal duas pessoas se digladiarem até a morte para entreter a multidão. Também já foi normal queimar mulheres na fogueira por bruxaria e fazer pessoas trabalharem sem remuneração com direito a castigos físicos só pela cor da pele. Era normal também humanos se alimentarem de sua própria espécie e casarem sem amor. Já foi normal passar 40 horas da semana fazendo algo que se detesta, mentir para ganhar dinheiro e devastar florestas inteiras em busca de um suposto desenvolvimento. Peraí, este último ainda é normal. Afinal, será que ser normal - e achar normais coisas que não deveriam ser - pode ser uma doença?

Segundo alguns psicólogos, sim. A doença de ser normal chama-se, segundo eles, normose: um conjunto de hábitos considerados normais pelo consenso social que, na realidade, são patogênicos em graus distintos e nos levam à infelicidade, à doença e à perda de sentido na vida.

O conceito foi cunhado quase que simultaneamente pelo psicólogo e antropólogo brasileiro Roberto Crema e pelo filósofo, psicólogo e teólogo francês Jean-Ives Leloup, na década de 1980. Eles vinham trabalhando o tema separadamente até que um terceiro psicólogo, o francês Pierre Weil, se deu conta da coincidência. Perplexo, Weil conectou os dois, e os três juntos organizaram um simpósio sobre o tema em Brasília, uma década atrás. Do encontro, nasceu uma parceria e o livro Normose: A patologia da normalidade.

No fim dos anos 70, Crema estava encucado com o fato de muitos autores apontarem uma "patologia da pequenez": o medo de se deixar ser em sua totalidade. Ele deparou-se com muitos pensadores, entre eles o alemão Erich Fromm (1900-1980), que falava do medo da liberdade, e o suíço Carl Jung (1875-1961), que afirmava que só os medíocres aspiram à normalidade. Crema misturou ao caldo a célebre declaração do escritor britânico G.K. Chesterton (1874-1936), que disse que "louco é quem perdeu tudo, exceto a razão", e acrescentou os anos de observação e prática em sua clínica pedagógica.

Assim nasceu o conceito de normose, que, segundo ele, "ocorre quando o contexto social que nos envolve caracteriza-se por um desequilíbrio crônico e predominante". A normose torna-se epidêmica em períodos históricos de grandes transições culturais - quando o que era normal subitamente passa a parecer absurdo, ou até desumano. Foi o que aconteceu no final do período romano, em relação à perseguição de cristãos, ou no início da Idade Moderna, com o fim da legitimidade da Santa Inquisição, ou no século 19, com a perda de sustentação moral da escravidão. E, segundo Crema, Leloup e Weil, é o que está acontecendo de novo, com a crise dos nossos sistemas de produção, trabalho e valores.

"O novo modelo é ainda embrionário, e os visionários dessa possibilidade de sociedade não-normótica ainda são minoria", diz Crema. Enquanto a maioria de nós se adapta a um ambiente social doente, quem resiste à normose acaba considerado desajustado, por não obedecer ao estado "normal" das coisas.

Como aquele cara que, mesmo ganhando o suficiente para fornecer educação, moradia e alimentação para si e seus filhos, é considerado vagabundo e louco por, em plena quarta-feira ensolarada, liberar as crianças da aula e levá-las à praia. Mas como? Em dia de semana? As crianças vão faltar aula? Pois é. De repente, ele acha que um dia na natureza vai fazer mais bem a seus filhos do que horas sentados em sala de aula. Será que ele não é saudável, e doentes estão os outros?

Desnormotização


Para a filósofa Dulce Magalhães, que escreve sobre mudanças de paradigmas, o normótico acredita que geração de renda e falta de tempo para si ou para a família são indissociáveis. "As pessoas consideram que trabalhar muitas horas, colocar em risco sua saúde e suas relações é normal", diz ela. "Mas isso tem um custo pessoal e social alto demais, que acabam levando a problemas de saúde pública e violência, por exemplo."

Dulce acha que a cura para a normose está em mudarmos de modo mental, abandonando o modelo da escassez, que hoje rege o mundo, e abraçando o da abundância. Ela explica: "Desde a infância, aprendemos que o que vem fácil vai fácil e que, se a vida não for difícil, não é digna. Precisamos mudar isso e entender que esforço não é tarefa." Quantos de nós chegamos em casa reclamando para mostrarmos (a nós mesmos e aos outros) que trabalhamos muito e tivemos um dia duro, como se isso trouxesse algum tipo de mérito?

Segundo Crema, cada um de nós tem talentos diversos, mas "o normótico padece de falta de empenho em fazer florescer seus dons e enterra seus talentos com medo da própria grandeza, fugindo da sua missão individual e intransferível". "Quando temos necessidade de, a todo custo, ser como os outros, não escutamos nossa própria vocação", acredita.

O carioca Eduardo Marinho, hoje com 50 anos, percebeu cedo que não queria ser como os outros. Filho de militar, abriu mão de sua condição financeira e de sua faculdade ao se dar conta, aos 18 anos, que não queria olhar para sua vida quando velho e pensar que não tinha feito nada relevante. "Não queria ser bem-sucedido e me sentir fracassado". Eduardo saiu pelo País pedindo abrigo e comida em troca de favores e buscando algo que o preenchesse. Depois de passar por poucas e não tão boas pelo Brasil, deu voz a sua vocação. Hoje é artista plástico.

Ele acredita que a desnormotização se inicia dentro de cada um: "Que tal olhar para dentro de si mesmo? É aí que começa a revolução", sugere. Claro que, para isso, não é mandatório dormir nas ruas. Fazer o trajeto que Eduardo escolheu para si pode ser perigoso e não há nenhuma garantia de sucesso.

Bug cerebral


A cura da normose é trabalho individual, mas alguns esforços sociais podem ajudar. Para começar, seria um adianto se tivéssemos um novo modelo educacional. A escola poderia ser o lugar onde as crianças descobrem suas verdadeiras vocações - em vez de tentar padronizar os alunos e convencê-los a serem normais.

Mundo afora, estão surgindo escolas com uma nova lógica, como a Escola da Ponte, em Portugal. A instituição não segue um sistema baseado em séries, e os professores não são responsáveis por uma disciplina ou por turmas específicas. As crianças e os adolescentes que lá estudam definem quais são suas áreas de interesse e desenvolvem seus próprios projetos de pesquisa, tanto em grupo como individuais.

Algo similar parece estar acontecendo no mundo empresarial, onde mais e mais empreendimentos estão dando voz à liberdade individual. O caso clássico, sempre citado, é o do Google, cuja sede, em Mountain View, na Califórnia, conta com salas de jogos, videogames, espaços ao ar livre e tempo reservado para que cada funcionário desenvolva seus próprios projetos para a empresa, com total autonomia.

Claro que não há vagas para todos nós no Google nem para todos os nossos filhos na Escola da Ponte. A cura da normose não vai ser resultado de uma ou outra iniciativa isolada - ela só vai ser possível quando houver no mundo gente suficiente disposta a questionar tudo o que achamos normal.

E talvez isso demore anos para acontecer. A explicação para isso pode estar num bug que todos carregamos no cérebro, que tem uma tendência de recusar sempre novos jeitos de olhar o mundo. É o que explica o psicólogo israelense Daniel Kahneman, ganhador do Prêmio Nobel de Economia de 2002, em seu livro Rápido e Devagar: Duas formas de pensar. Segundo ele, nosso cérebro confunde o que é familiar com o que é correto: ao ver ou sentir algo que desperta alguma memória, o cérebro define aquele "familiar" como "correto", da mesma maneira que o novo é decodificado como passível de desconfiança.

Esse sistema foi muito útil para nossos antepassados homens das cavernas, que não podiam mesmo sair comendo qualquer frutinha nova que aparecesse à sua frente. Mas, nos dias de hoje, que exigem novas ideias para lidar com um mundo em mudança constante, esse mecanismo cerebral virou um entrave à inovação. Segundo essa tese, a normose não é uma doença: é uma característica humana, moldada pela evolução. Ou seja, talvez ser normótico seja normal.

Você tem normose?


Normose é um conjunto de hábitos considerados normais pelo consenso social que, na realidade, são patogênicos e nos levam à infelicidade, à doença e à perda de sentido na vida.

"Que tal olhar para dentro de si mesmo?

É aí que começa a revolução". Importante notar que, para olhar para dentro e descobrir sua vocação, não é mandatório dormir pelas ruas do país.

Para saber mais

Normose: A patologia da normalidade
Jean-Yves Leloup, Pierre Weil e Roberto Crema, Verus, 2003
Rápido e Devagar: Duas formas de pensarDaniel Kahneman, Objetiva, 2012

sábado, 19 de abril de 2014

Capitalismo ?




Agora de manhã encontrei este post no Facebook, e de fato  vale a pena lembrar ideais anarquistas que dizem não à opressão, à falta de liberdade e soberania dos povos. 

Realmente parece que estamos perdendo de vista o real sentido da palavras. O chamado ‘capitalismo’ que impera nos dias de hoje não é capitalismo de fato, e até recebeu a alcunha de ‘capitalismo selvagem’. O que sim temos é um sistema mercantilista de poder mundial. Este sistema é composto por megacorporações juntamente com alguns Estados poderosos, o qual sem nenhum tipo de controle social possui um enorme poder sobre as organizações internacionais, os Estados, os governos, os sistemas políticos, a economia, a sociedade e a cultura. E de fato o poder é exercido de modo ‘tirânico’ sobre os países, subtraindo o direito à soberania nacional, a um Estado que efetivamente governe para o bem da sua população, para o bem de todos.  


Nos colocaram vendas nos olhos, calaram nossas bocas e moldaram nossos pensamentos. E assim acreditamos que não há o que fazer, que as coisas são assim mesmo e que o mundo não está tão ruim. E qual escravos que acreditam ser livres continuamos servindo os donos do poder e continuamos sendo engrenagens dessa fábrica de fome, guerras e miséria que assola grande parte da humanidade.



quinta-feira, 13 de março de 2014

É o nosso corpo o que comunica

 Ontem recebi esta frase no Facebook:

"Você pode saber o que disse, mas nunca o que outro escutou"
J. Lacan


Eis aqui meu comentário:


De fato o outro sempre será um mistério. A fala é limitada, nossas linguagem não capta tudo e simplifica muito. Dai a necessidade de mais do que palavras, a necessidade dos gestos, do olhar, do toque, das expressões mais sutis que nem sequer as percebemos conscientemente. Daí a necessidade do dialogo honesto.

Vivemos na ilusão de que somente a palavra em si já é tudo o que precisamos para nos comunicar. Mas isto é verdade somente em determinadas circunstâncias onde o que está em jogo são coisas e não humanos. É o nosso corpo o que comunica. E é neste sentido que o Facebook oferece uma armadilha quando se quer estreitar as relações com amigos que não se pode encontrar presencialmente o suficiente para poder balizar o que é dito apenas nas frases do Facebook. As chances de acumular erros de entendimento são enormes.

E vamos pelo mundo satisfeitos com o mundo virtual das palavras que descartam a necessidade do encontro, que acredita e reafirma cada vez mais que comunicar é essencialmente dizer palavras. E assim fazemos da vida um facebook.

Então, o que sobra a não ser as relações liquidas que alimentam a fragilidade da massa disforme da nossa sociedade?







segunda-feira, 10 de março de 2014

MULTITUDES MIGRANTES

por Javier Cornejo 
Artículo publicado en el diario El Tribuno el 10-3-14


La creación de los Estado Nacionales fue una consecuencia, un logro, en el intento  de organización de un mundo caótico. En Europa, en Alemania se emergía de la “Guerra de los 30 años”, y de la “Guerra de los 80 años” entre España y los Países Bajos.
No fue una casualidad.
Fue la obra del Cardenal Nicolás de Cusa que desemboca en los Acuerdos  de Osnabruck y Munster conocidos como la Paz de Westfalia de 1648.
Cardenal Nicolás de Cusa

DESINTEGRACIÓN DE LOS ESTADOS NACIONALES
Hoy la pulverización de la organización de los países del mundo que hasta hace poco conocíamos,  y su reemplazo por la transversalidad de las corporaciones, en una consecuencia directa de la globalización.
Pulverización necesaria  en su tránsito a permitir la autoridad de un gobierno mundial,  impuesto a todos los humanos que se enrolan en las  filas de la categorización del manso y desorientado rebaño,  al que los pastores globales conducen a un holocausto nunca antes ni siquiera imaginado.

Rebaño absolutamente controlado con la súper- tecnología aplicada, en que la opción del destino al cementerio sólo está dada por la posibilidad  “muy democrática” de elegir por cual camino hacerlo, por la derecha o por la izquierda, por la autopista o por la colectora.
Por otra parte, todo aquél  o aquellos que intenten otro destino, otra salida, les está reservado un seguro aislamiento  cual un infeccioso virus,  o un acelerado exterminio.
Esta vez con la impronta adecuada a cada persona o grupo social de que se trate: caos o aniquilación por “revueltas populares- nacionales”,  atizadas y programadas de acuerdo al axioma de “problema- acción – reacción- solución”,  hasta la temible posibilidad actual del uso de una batería de sofisticado armamento nuclear.
Posibilidad que los asesinos globales no escatimarán en ponerla en práctica cuando consideren que las condiciones necesarias para sus propias supervivencias, y de quien les intereses, estén aseguradas, sumiendo a la humanidad  “sobrante” en la más oscura noche de los tiempos.

POLÍTICAS DE SUPRESIÓN DE DESCARTABLES
Para ellos, los seres que integran los pueblos, ya no son tales.  Son números que engrosan una peligrosa “multitud”  de prescindentes de más de 7.000.000.000 de “gentes” a las que hay que reducir, suprimir de cualquier manera: abortos, drogadicción, homosexualización  mundial, eugenesia, alimentos transgénicos de infertilidad, vacunas, eutanasia, matanza y malformaciones de niños, plagas de bichos de laboratorio en virus y bacterias, políticas ecologistas de intocabilidad de los recursos naturales para reservarlos a una “casta” del futuro, apropiamiento y posesión de las geografías prometedoras ( Sur  de América del Sur- Continente Antártico), mentiras  pseudocientíficas como el “calentamiento global” que ante la cruda realidad de la absoluta presencia de una creciente glaciación arrasara con los seres que no se prepararon para ella.
En fin,  “multitud migrante” del mundo entero  que hoy está en riesgo, cualquiera sea el más recóndito lugar   en el que quiera protegerse o esconderse.

Ayer Medio Oriente,  hoy Ucrania, enseguida Venezuela, ¿mañana Argentina?.
Las condiciones están dadas, ya convivimos con el caos y la angustia de la incertidumbre al despertarnos cada día a la actual perinola de nuestro destino.


quinta-feira, 6 de fevereiro de 2014

Primates en las reuniones de trabajo


Autor: Pablo Herreros 13 January 2014 
www.somosprimates.com
 
Entre el pueblo asanthi (en Ghana), un taburete de oro es el símbolo de autoridad en la comunidad. El día que pasa a un nuevo líder, este debía conservarlo durante los años del mandato y cuidarlo como uno de sus bienes más preciados. La leyenda cuenta que si lo pierden o es robado el gobernante perderá su poder. Algo similar debe ocurrir en las empresas porque la gente pelea por las posiciones. No dejes que los trajes y corbatas te confundan. Los humanos nos hemos llevado la selva a las reuniones de trabajo y hemos hecho de ellas un ritual. Su función principal no siempre es la puesta en común de ideas sino recordar las posiciones en la escala de mandos.
jungla
La jungla laboral (imagen: Simon Webster / Flickr).

Según un estudio publicado por el Wharton Center for Applied Research, los directivos aseguran que el 44 % de las reuniones a las que acuden no sirven para nada. El experto en coaching Carlos Herreros de las Cuevas cree que muchas de las decisiones que están en el orden del día ya han sido tomadas por el jefe o alfa del grupo «mucho antes de entrar a la sala». Lo que realmente importa en estos encuentros es recordar quién tiene el poder, como en las ceremonias de las tribus.
Algo similar parecen sentir algunos directivos, ya que el lugar donde te sientas alrededor de la mesa de reuniones es un buen indicador. Cuanto más cerca del jefe más poder tienes. Además los asientos están asignados con anterioridad y si es recién llegado, de manera inconsciente, el novato tiene cuidado de no sentarse cerca del jefe porque probablemente ese sitio ya pertenezca a alguien. Sentarse en el asiento de una persona importante sería percibido como un reto a su posición, porque aunque no llevan el nombre sí están repartidos de antemano. En una ocasión, un directivo amigo mío me aseguró que la gente en su empresa corría por los pasillos antes de las reuniones para asegurarse un lugar cerca del director.
Otro de los referentes más apasionantes es poseer una plaza para el automóvil en el aparcamiento de la empresa. Conscientes de que es un indicador de estatus en la organización, los aspirantes compiten por ella como machos cabríos y una vez la consiguen se pueden permitir presumir de su conquista. Mirar el reparto de estos recursos escasos y la ubicación de cada uno da más información que estudiar el organigrama formal.
Los chimpancés y otras especies también desplazan a otros miembros de los lugares que consideran suyos y defienden su ubicación. En primatología lo llamamos suplantación o desplazamiento, y representa una excelente indicador de la dominancia de un individuo sobre otro. Por ejemplo, los babuinos luchan por las hembras, pero también por los lugares de sombra, de mayor visibilidad o por las zonas cercanas al líder. De hecho, nunca verás al macho beta excesivamente alejado del macho alfa. Si un recién llegado o subordinado se acerca demasiado al centro de poder, se la está jugando y puede provocar la agresión de los «hombres del presidente».
chimpas
Reunión de chimpancés (imagen: vmiramontes / Flickr).
A la hora de tomar decisiones, también la jerarquía y la dominancia se hacen visibles en las reuniones. El debate es evitado de manera sistemática por los líderes más débiles porque temen que se les vaya de las manos. Si el recién llegado trata de aportar nuevas propuestas, los hombres del jefe se saltarán un fenómeno considerado universal por la antropología: los humanos cooperamos cuando hablamos por turnos. La realidad de algunas empresas es que muchos jefes y otros aliados de la dirección impedirán que los nuevos hablen demasiado y estos serán interrumpidos o mirados con cara de marcianos, como si hubieran violado ciertas normas que no están recogidas por escrito.
Daniel Takahashi, un neurobiólogo de la Universidad de Princeton, grabó las conversaciones entre parejas de monos titís que estaban próximas pero que no se podían ver. Los resultados mostraron que estos primates esperaban una media de cinco segundos para comunicarse y responder a las llamadas del compañero. Se esperaban unos a otros para comunicarse y respetaban el turno, lo que sugiere que deseaban escuchar lo que los compañeros y compañeras querían transmitirles.