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segunda-feira, 17 de outubro de 2016

El poder, los valores morales y el Intelectual - Entrevista a Foucault



por Michael Bess
(Traducción: Francisco Larrabe)
Esta entrevista se realizó el 3 de noviembre de 1980 por Michael Bess, estudiante graduado del Departamento de Historia en la Universidad de California, Berkeley. Foucault se encontraba en Berkeley para ofrecer las conferencias Howison (“Subjetivación y verdad”) los días 20-21 de octubre de 1980. Extractos de la entrevista aparecieron en un artículo escrito por el propio Bess y publicado el 10 de noviembre de 1980 en el diario estudiantil Daily Californian, de dicha universidad. La entrevista se desarrolló en francés y fue traducida por el propio Michael Bess.
Hace un momento usted me contaba que es moralista…
En cierto sentido lo soy, en la medida en que creo que uno de los propósitos, uno de los sentidos de la existencia humana – la fuente de su libertad – es no aceptar nunca nada como definitivo, intocable, obvio o inmóvil. No se debería aceptar que ningún aspecto de la realidad se convierta en ley definitiva y anti humana para nosotros.
Sin embargo, necesitamos aferrarnos, incluso de manera provisoria.
Sí, es cierto. Esto no significa que uno deba vivir en una discontinuidad indefinida. A lo que me refiero es que uno debe considerar todos los puntos de fijación, de inmovilización, como si fuesen elementos tácticos, estratégicos; como parte de un esfuerzo por devolver las cosas a su movilidad original, a su apertura al cambio.
Te mencionaba anteriormente los tres elementos de mi moral. Estos son (1) la negación a aceptar como evidente las cosas que se nos proponen; (2) la necesidad de analizar y conocer, dado que no podemos llevar a cabo nada sin la reflexión y el entendimiento – de ahí el principio de curiosidad; y (3) el principio de innovación: buscar en nuestras reflexiones aquellas cosas que nunca han sido pensadas o imaginadas. En resumen: negación, curiosidad, innovación.
Me parece que el concepto que tiene la filosofía moderna respecto del sujeto supone estos tres principios. Me refiero a que la diferencia entre sujeto y objeto es precisamente que el sujeto es capaz de negarse, de generar innovación. Por tanto, ¿su trabajo ataca la tendencia a cristalizar esta noción de sujeto?
Lo que estaba explicando era el campo de valores dentro del cual sitúo mi trabajo. Me preguntaste antes si yo era un nihilista que rechaza la moralidad. Te respondí que no. También me estuviste preguntando “por qué hace el trabajo que hace”
Estos son los valores que propongo. Pienso que la teoría moderna del sujeto, la filosofía moderna del sujeto, muy bien podría ser capaz de otorgar al sujeto una capacidad para la innovación, etc., pero que, sin embargo, en la actualidad la filosofía moderna sólo lo hace en un nivel teórico. En la realidad no es capaz de traducir en una práctica estos diferentes valores que estoy tratando de elaborar en mi propio trabajo.
¿El poder puede ser abierto y fluido, o es intrínsecamente represivo?
El poder no debe ser entendido como un sistema opresivo que somete desde la altura a los individuos, castigándolos con prohibiciones sobre esto o aquello. El poder es un conjunto de relaciones. ¿Qué significa ejercer el poder? No significa tomar esta grabadora y arrojarla contra el suelo. Tengo las capacidades para hacerlo, tanto material como física y anímica. Sin embargo, si la azoto contra el suelo con el propósito de hacerte enojar o que no puedas reproducir lo que he dicho, o presionarte de modo que te comportarás de tal o cual manera o para intimidarte; pues bien, lo que he hecho al moldear tu comportamiento mediante ciertos medios, eso es poder.
Esto quiere decir que el poder es una relación entre dos personas, una relación que no está en el mismo orden de la comunicación (incluso si estás obligado a servirme como instrumento de comunicación). No es lo mismo que decirte “el clima está agradable” o “nací en tal o cual día”.
Ejerzo poder sobre ti: influyo en tu comportamiento o intento hacerlo. Intento guiarlo, conducirlo. Y la manera más sencilla es, obviamente, tomándote de la mano y obligarte a que vayas a donde quiero. Ese es el caso límite, el grado cero del poder. Y es precisamente en ese momento en que el poder deja de serlo y se convierte en simple fuerza física. Por el contrario, si uso mi edad, mi posición social, el conocimiento que pueda tener sobre determinado tema para hacer que te comportes de un modo particular – es decir, no te estoy forzando a algo sino que te estoy dejando completamente libre – ahí es cuando empiezo a ejercer poder. Está claro que no debemos definir el poder como un acto violento y opresor que reprime a los individuos forzándolos a hacer algo o evitando que hagan algo distinto. Sino que el poder tiene lugar cuando existe una relación entre dos sujetos libres y esta relación es desigual, de modo que uno puede actuar sobre el otro, y ese otro es guiado o permite que lo guíen.
Por tanto, el poder no siempre es represivo. Puede tomar varias formas. Y es posible tener relaciones de poder que son abiertas.
¿Son relaciones equitativas?
Nunca son equitativas porque la relación de poder es desigual. Pero puedes tener sistemas de poder reversibles. Tomemos, por ejemplo, lo que sucede en una relación erótica – no estoy hablando de una relación amorosa sino simplemente una relación erótica. Pues bien, tienes claro que es un juego de poder y la fuerza física no es necesariamente el elemento más importante aquí. Ambos tienen una cierta manera de actuar en el comportamiento del otro, moldeándolo y determinándolo. Uno de los dos puede usar esta situación de un modo determinado y luego generar el inverso exacto con respecto al otro. Pues bien, ahí tienes una forma específica y pura de poder reversible.
Las relaciones de poder no son en sí mismas formas represivas. Lo que sucede es que en las sociedades, o en la mayoría de ellas, se crean organizaciones para mantener cristalizadas las relaciones de poder, para mantener dichas relaciones en un estado de asimetría, de modo que un cierto número de personas obtienen una ventaja social, económica, política, institucional, etc. Y esto cristaliza la situación. Eso es lo que uno llama poder, en el sentido estricto del término: es un tipo específico de relación de poder que ha sido institucionalizado, cristalizado e inmovilizado para beneficios de algunos y perjuicio de otros.
Pero, ¿son ambas partes de la relación victimas del poder?
¡No del todo! Sería forzar demasiado la idea si decimos que aquellos que ejercen el poder son víctimas. De cierta manera es verdad que pueden quedar atrapados en la trampa, dentro de su propio ejercicio de poder; pero no son tan victimas como los otros. Inténtalo…ya verás [risas].
¿Está alineado con la posición de los marxistas?
No lo sé. Verás, no estoy seguro de saber qué es el marxismo en realidad y no creo que exista como algo abstracto. Para mala o buena suerte de Marx, su doctrina ha sido adoptada casi siempre por organizaciones políticas y es, después de todo, la única teoría cuya existencia siempre ha estado atada a organizaciones sociopolíticas que fueron extraordinariamente fuertes y volátiles, hasta el punto de convertirse en aparatos del Estado.
De manera que cuando mencionas al marxismo, te pregunto a cuál te refieres, ¿el que se enseña en la República Democrática Alemana (marxismo-leninista); el vago, desaliñado y bastardo concepto que usan algunos como George Marchais; o el cuerpo doctrinario que sirve como punto de referencia para algunos historiadores ingleses? En otras palabras, no sé lo que es el marxismo. Intento luchar con los objetos de mi propio análisis, por lo que cuando uso un concepto utilizado tanto por Marx o los marxistas, un concepto útil y tolerable, para mí es indiferente. Siempre me he negado a considerar como factor decidor el estar o no de acuerdo con el marxismo a la hora de negar o aceptar lo que digo. No me podría importar menos.
¿Tiene algunas ideas respecto de un sistema de poder que ordene a la masa de seres humanos en el planeta, un sistema de gobierno que no se convierta en una forma de poder represiva?
Un programa de poder puede tomar tres formas. Por un lado, ¿cómo ejercer un poder que sea efectivo y posible (en esencia, cómo reforzarlo)? O, por otro lado, la postura inversa: ¿cómo anular el poder, qué puntos atacar para derrumbar la cristalización del poder ya existente? Y por último, la postura intermedia: ¿de qué manera limitar las relaciones de poder tan encarnadas y desarrolladas en una sociedad específica?
Pues bien, la primera postura no me interesa: crear un programa de poder que ejerza el poder más que antes. La segunda postura es interesante, pero me complica que se deba considerar esencialmente bajo el propósito de sus objetivos concretos: las luchas que uno desea emprender. Y esto significa, precisamente, que uno no debe hacer de ella una teoría a priori.
En cuanto a la postura intermedia – ¿cuáles son las condiciones aceptables del poder? – digo que estas condiciones aceptables para el ejercicio del poder no pueden ser definidas a priori. Ellas son siempre el resultado de relaciones de fuerza dentro de una sociedad. Y en tal situación sucede que un cierto desequilibrio en las relaciones de poder es, en efecto, tolerado por un periodo de tiempo por aquellas víctimas que están en una posición más desfavorable. Esto no quiere decir que semejante situación sea aceptable. Ellos son conscientes de esto desde el primer momento, de modo que después de pocos días, años, siglos, las personas siempre terminan resistiéndose y ese viejo compromiso ya no funciona. Eso es. Pero no se puede dar una fórmula definitiva para el ejercicio óptimo del poder.
¿Quiere decir que algo se cristaliza en las relaciones de poder entre las personas y que se vuelve intolerable después de un tiempo?
Claro, a pesar de que a veces sucede de inmediato. Las relaciones de poder, tal como se expresan en una determinada sociedad, no son sino la cristalización de una relación de fuerzas. Y no hay ninguna razón para que estas cristalizaciones de las relaciones de fuerza deban ser formuladas como una teoría ideal de dichas relaciones.
Dios sabe que no soy un estructuralista o un lingüista o algo por el estilo, pero, verás, es casi como si un filólogo quisiera decir “bien, así es como el lenguaje debe ser hablado, así es como el inglés o francés debe ser hablado”. ¡Pero no! Uno puede describir de qué manera un lenguaje es hablado en un determinado momento, uno puede decir lo que es comprensible y lo que es inaceptable, incomprensible. Y es todo lo que uno puede decir. Por otro lado, sin embargo, esto no significa que este tipo de trabajo en relación al lenguaje no permita innovaciones.
Es una posición que se rehúsa a hablar en términos positivos, excepto para el momento presente.
Desde el momento en que uno concibe el poder como un ensamble de relaciones de fuerza, no puede haber ninguna definición programática de un estado óptimo de fuerzas, a menos, claro, que uno fije posiciones al decir “quiero que el blanco ario, de raza pura tome el poder y lo ejerza”, o incluso, “quiero que el proletariado ejerza el poder y quiero que lo haga de manera absoluta”. En ese momento sí se ha establecido un programa para la construcción del poder.
¿Es intrínseco a la existencia humana que su organización se transforme en una forma represiva de poder?
Sí. Por supuesto. Tan pronto como haya personas que se encuentren en una posición – dentro del sistema de relaciones de poder – donde puedan actuar sobre otros y determinar la vida y el comportamiento de éstos, pues bien, la vida de esas otras personas no será del todo libre. Como resultado, dependiendo del umbral de tolerancia y de un gran número de variables, la situación será más o menos aceptada, pero nunca completamente. Siempre habrá personas que se rebelen, que se resistan.
Permítame poner otro ejemplo. Si un niño quiere rayar las murallas de una casa, ¿sería represivo impedir que lo haga? ¿En qué punto uno dice “¡Basta!”?
[…] Si acepto la idea que frecuentemente se tiene del poder – vale decir, que es algo horrible y represivo para el individuo – es evidente que evitar que un niño raye las murallas sería una tiranía insoportable. Pero eso no es el poder: Yo digo que el poder es una relación. Una relación en la que uno guía el comportamiento de los otros. Y no hay ninguna razón para decir que la manera de guiar el comportamiento de los otros no puede tener, en última instancia, un resultado positivo, valioso, interesante, etc. Si yo tengo un hijo, te aseguro que no rayaría en las murallas; y si lo hiciera, sería contra mi voluntad. ¡Incluso el solo pensarlo!
Es complicado…a veces uno tiene que cuestionar constantemente.
¡Sí, sí! ¡Así es! Un ejercicio de poder nunca debe ser algo evidente. No significa que porque seas el padre tienes derecho a golpear a tu hijo. A menudo, incluso, no castigarlo es también una manera de moldear su comportamiento. Este es un dominio de relaciones bastante complejo que exige una reflexión constante. Y cuando uno piensa en el cuidado con que los sistemas semióticos han sido analizados en nuestra sociedad, para develar su valor significante [valeur signifiante], ha existido un relativo descuido de los sistemas para el ejercicio del poder. No se le ha dado la suficiente atención a este complejo ensamble de conexiones.
Su postura escapa continuamente de la teorización. Tiene que rehacerse una y otra vez.
Es una práctica teórica, si tú quieres. No es una teoría sino más bien una manera de teorizar la práctica. […] Como mi posición aún no ha sido esclarecida del todo, a veces la gente piensa que soy una suerte de anarquista radical que tiene un profundo odio hacia el poder. ¡No! Lo que trato de hacer es abordar este fenómeno tremendamente importante y confuso que es el ejercicio del poder en nuestra sociedad, con la mayor reflexión y prudencia. Prudencia en mi análisis, en los postulados morales y teóricos que empleo. Intento averiguar qué está en juego. Pero cuestionando las relaciones de poder de la manera más escrupulosa y atenta posible, examinando todos los ámbitos de su ejercicio, que no es lo mismo que construir una mitología del poder como si fuera la bestia del apocalipsis.
¿Hay temas positivos en su concepto sobre lo que es bueno? En la práctica, ¿cuáles son los elementos morales en los que basa sus acciones?
Ya te los dije: negación, curiosidad e innovación.
Pero, ¿no son todas ellas negativas en cuanto al contenido?
La única ética que puedes tener con respecto al ejercicio del poder, es la libertad de los otros. Yo no le digo a la gente “hagan el amor de esta manera, tengan hijos, vayan a trabajar”.
Debo admitir que estoy un tanto perdido al no tener puntos de orientación en su mundo, hay demasiada apertura.
Escucha, escucha… ¡No es tan difícil! No soy un profeta; no soy un organizador; no quiero decirle a la gente qué debe hacer. No voy a decirles “¡esto es bueno para ti, esto no!”.
Intento analizar una situación real en sus diversas complejidades, con el propósito de permitir la negación, la curiosidad y la innovación.
Y con respecto a su vida personal, eso ya es distinto…
¡Pero a nadie le incumbe!
Pienso que en el fondo de todo esto hay un malentendido sobre la función de la filosofía, del intelectual, del conocimiento en general: y es que les concierne a ellos decirnos qué es bueno.
¡Pues no! ¡No, no, no! No es responsabilidad de ellos. Ellos ya son bastante propensos a interpretar ese papel. Por dos mil años han estado diciéndonos qué es bueno, con todas las consecuencias catastróficas que eso ha generado.
Hay un juego terrible aquí, un juego que oculta una trampa en la que los intelectuales tienden a decir lo que es bueno, y las personas no encuentran nada mejor que les digan lo que es bueno, cuando sería mejor que empezaran a gritar “¡esto es malo!”
Pues bien, cambiemos el juego. Digamos que los intelectuales ya no tendrán el rol de decir lo que es bueno. Por tanto, dependerá de las propias personas, basando su juicio en los múltiples análisis de realidad que se les ofrezcan, trabajar o comportarse espontáneamente, de manera que puedan definir por sí mismos qué es bueno para ellos.
Lo bueno a veces surge a través de la innovación. Lo bueno no existe como tal en un cielo atemporal con personas que serían como los Astrólogos del Bien, cuyo trabajo es determinar cuál es la naturaleza favorable de las estrellas. Lo bueno es definido por nosotros, se practica, se inventa. Y es un trabajo en conjunto.
¿Está más claro ahora?

[Fuente en español: https://defilosofia.com/

quarta-feira, 19 de novembro de 2014

La enfermedad del poder !!

Se trata de un conjunto de conductas que la medicina no ha estudiado en profundidad hasta ahora, pero que algunos especialistas han desarrollado y analizado en diferentes libros. 

 - propensión narcisista a ver el mundo principalmente como un escenario donde ejercitar su poder y buscar la gloria


- preocupación desproporcionada por la imagen y la presentación


- una forma mesiánica de hablar de lo que están haciendo y una tendencia a la exaltación


- identificación de sí mismos con el Estado hasta el punto de considerar idénticos los intereses y perspectivas de ambos

- excesiva confianza en su propio juicio y desprecio del consejo y la crítica ajenos

- la creencia de que antes de rendir cuentas al conjunto de sus colegas o a la opinión pública, la Corte ante la cual deben responder es: la Historia o Dios

- inquietud, irreflexión e impulsividad

- pérdida de contacto con la realidad, a menudo unida a un progresivo aislamiento”, y “una obstinada negativa a cambiar de rumbo 
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Hoy, la prestigiosa Royal Society of Medicine celebra un simposio en Londres para debatir sobre el síndrome de Hubris, desde una visión neurocientífica. Hubris es un concepto popularizado por el neurólogo y ex político británico David Owen, que lo llama “la enfermedad del poder”. Se trata de un conjunto de conductas que la medicina no ha estudiado en profundidad hasta ahora, pero que algunos especialistas han desarrollado y analizado en diferentes libros. Entre los síntomas que menciona Owen están los siguientes: “propensión narcisista a ver el mundo principalmente como un escenario donde ejercitar su poder y buscar la gloria”, “preocupación desproporcionada por la imagen y la presentación”, “una forma mesiánica de hablar de lo que están haciendo y una tendencia a la exaltación”, “identificación de sí mismos con el Estado hasta el punto de considerar idénticos los intereses y perspectivas de ambos”, “excesiva confianza en su propio juicio y desprecio del consejo y la crítica ajenos”, “la creencia de que antes de rendir cuentas al conjunto de sus colegas o a la opinión pública, la Corte ante la cual deben responder es: la Historia o Dios”, “inquietud, irreflexión e impulsividad”, “pérdida de contacto con la realidad, a menudo unida a un progresivo aislamiento”, y “una obstinada negativa a cambiar de rumbo”. Según Owen, en este conjunto de características bien se puede ver reflejada la fase maníaca de un trastorno del ánimo como lo es la bipolaridad.
Científicos ingleses quieren estudiar el "síndrome Cristina"
Uno de los expositores de la Royal Society of Medicine contactó al periodista Nelson Castro para valorar sus aportes en esta temática y lo invitó a exponer sobre el caso de Cristina Fernández en las próximas temporadas del simposio, ya que el médico y periodista fue el primero en explicar este conjunto de síntomas en un mandatario en ejercicio, a diferencia de Owen y otros predecesores. Es decir que el caso de la Presidenta ya trasciende las fronteras. De hecho, Castro se comprometió a enviar la traducción de un artículo suyo en el diario Perfil sobre estos síntomas de CFK. Y el expositor inglés también le pidió ayuda y contactos en el mundo de la neurología para analizar la evolución de las marcas lingüísticas en los discursos de la Presidenta desde que asumió hasta ahora.
El síndrome de Hubris es aplicable a todo tipo de liderazgos, no sólo los políticos, sino también los empresariales, religiosos o sociales. Cualquier poder tiene el don de embriagar a quien lo ejerce y de desconectarlo de la realidad.
En su biografía no autorizada sobre la Presidenta, la periodista Laura Di Marco cita una frase que Máximo Kirchner habría dicho en el marco de la terapia cognitiva a la que se sometió Cristina tras la operación en la cabeza: “Mi vieja loca estuvo siempre”. Y concluye Di Marco: “La evaluación del equipo médico que asistió a Cristina habría llegado a un diagnóstico de cuatro puntos: hiperestrés, egocentrismo patológico, síndrome de Hubris, bipolaridad”. La terapia cognitiva postoperación, encabezada por el prestigioso neurólogo Facundo Manes, buscó determinar los factores de estrés en la rutina de la paciente, y concluyó que la hermana Gisele Fernández era uno de ellos: su estilo mandón y las constantes órdenes que le daba a Cristina y a los médicos de su equipo –colegas de ella– sacaban de quicio a la paciente, por lo que el consejo fue reducir al máximo el contacto entre hermanas. Pero hoy que Manes ya no atiende a la Presidenta, la hermana Gisele volvió a instalarse junto a ella en Olivos y es la persona con la que más horas pasa.
Interés mundial. Los expositores seleccionados por la Royal Society of Medicine no son los primeros en posar la lupa sobre Cristina. En diciembre del 2009, un cable del Departamento de Estado norteamericano –revelado por WikiLeaks– le preguntó a la embajada de su país en Buenos Aires sobre la “salud mental” y el “estado de ánimo” de Cristina y sobre la medicación que toma, lo que motivó un altercado bilateral.
Pero hay un documento anterior en el que los norteamericanos inquirían sobre el mismo asunto. El abogado Ricardo Monner Sans leyó ese paper de similares características a mediados del 2009, cuando participó de un congreso en Miami sobre políticas de transparencia. Hizo buenas migas con un funcionario del Departamento de Estado que hablaba un castellano fluido, y que le terminó preguntando lo siguiente:
–¿Usted la conoció a Cristina Fernández?
–No en persona –dijo Monner Sans.
El funcionario siguió:
–El Departamento de Estado tiene un informe sobre ella. Allí se habla de algún tipo de trastorno del ánimo.
–¿Se puede ver? –se interesó el abogado.
Al día siguiente, el funcionario del Departamento de Estado condujo a su nuevo amigo hasta su oficina en Miami. Le mostró un paper escrito en computadora y sin membrete. El título era obvio: “Cristina Fernández de Kirchner”. Y debajo decía: “Argentine Republic”.
–Léalo rápido y me lo devuelve –dijo el norteamericano.
El abogado se tomó diez minutos para analizarlo. El informe tenía una sola carilla, estaba redactado en inglés y constaba de un parte con apreciaciones médicas que se le hicieron ininteligibles. La segunda parte era más clara: hacía referencia a las “oscilaciones del ánimo” de la Presidenta y a una “personalidad digna de ser seguida por sus manifestaciones externas”, según el recuerdo de Monner Sans, quien no pudo evitar comentarles el episodio a sus amigos.

sábado, 4 de outubro de 2014

¿Qué funciona mejor, el comunismo o el capitalismo?

En definitiva, no interesa tanto qué régimen político predomina en tal o cual sociedad, si el comunismo o el capitalismo, sino qué nivel de nobleza poseen los conductores de tales regímenes y los pueblos regimentados. Al César lo que es del César: la política, y a Dios lo que es de Dios: los valores.



Creo que el juicio que le mereció a Marx el capitalismo era justo. El capitalismo fue un gran avance pero moralmente es injustificable. En el curso de los últimos cincuenta años la productividad industrial se duplicó, pero sabemos que la desigualdad social ha venido aumentando en todas partes menos en los países escandinavos. [...] En Japón el gerente gana, a lo sumo, cuatro veces lo que gana su secretaria. En Estados Unidos gana 50 mil veces lo que gana su secretaria. Una tremenda injusticia, sobre todo teniendo en cuenta que son, casi todos, incompetentes.

Mario Bunge, entrevistado por Magdalena Ruiz Guiñazú, septiembre del 2014

Se lo tiene John Stuart Mill como un pensador liberal, vale decir, partidario del principio de prevalencia de la propiedad privada por sobre la propiedad colectiva o estatal dentro de una determinada sociedad. Esto es correcto, pero tal posición política no lo enceguecía de cara a la realidad social de la Inglaterra del siglo XIX. Es por eso que llegó a incluir este tremendo párrafo procomunista dentro de su obra magna en lo que a economía se refiere:
Si [...] hubiera que elegir entre el comunismo, con todos sus riesgos, y el estado actual de la sociedad, con todos sus sufrimientos e injusticias; si la institución de la propiedad privada implicase necesariamente la consecuencia de que el producto del trabajo se repartiera de la manera en que ahora lo vemos hacer, casi en razón inversa al mismo trabajo: la parte más considerable a los que nunca han trabajado nada, la parte que sigue en importancia a aquellos cuyo trabajo es casi nominal; y así, en escala descendente, disminuyendo la remuneración conforme el trabajo se hace más pesado y más desagradable, hasta llegar al trabajo corporal más fatigoso y extenuante que no puede contar con la certeza de conseguir ganar ni siquiera lo necesario para la vida; si la alternativa fuese esto o el comunismo, todas las dificultades, grandes o pequeñas, del comunismo no pesarían nada en la balanza (Principios de economía política, citado por Bertrand Russell en Retratos de memoria, p. 119).
Claro que después arregla este desaguisado --que a tantos de sus coetáneos capitalistas habrá disgustado-- con este cierre:
Pero, para que la comparación sea posible, debemos comparar lo mejor del comunismo con el régimen de propiedad individual, no como es, sino como podría ser. El principio de la propiedad no ha sido aún puesto en práctica noblemente en ningún país; y, puede ser, que en este país menos que en cualquier otro.

Si los capitalistas no fueran tan mala gente --sostenía Mill--, el capitalismo funcionaría a las mil maravillas. Curioso es que el dato de que este sistema --que funciona, en mayor o menor medida, en buena parte de occidente desde hace 800 años-- jamás ha sido puesto en práctica "noblemente", curioso es que este dato no mueva a nuestro pensador a la idea de que tal sistema tal vez posea, intrínsicamente, algún defecto que hace que las malas gentes se apeguen a él, en calidad de directores, y sometan al resto a esas penosas condiciones y desigualdades ya descritas. No, no es el capitalismo el que falla, sino la gente innoble que siempre se encarga de administrarlo. Y yo le doy la derecha a John en este punto, y agrego que lo mismo sucede con el comunismo, que si termina siempre en tiranías y absolutismos no es porque el comunismo sea una teoría económica incorrecta o inviable, sino porque quienes lo administran o lo administraron hasta el presente en cada una de las sociedades comunistas que aparecieron, han sido gentes de penosa ralea. Y entonces aparece la inevitable pregunta: ¿qué es lo que ocurre?, ¿por qué los dirigentes comunistas terminan siendo siempre tiranos y los capitalistas explotadores? Pues por el sencillo principio que indica que el poder político atrae, por regla general, a las personas explotadoras y tiránicas --con algunas excepciones por cierto (¡Gandhi!). No es casualidad entonces que el régimen de propiedad individual no haya sido, todavía, puesto en práctica noblemente en ningún país, lo mismo que no ha habido tampoco comunismos nobles. Y es que los individuos nobles rara vez se enderezan para esos campos del quehacer humano; y si tienen la fresca intención de dirigirse allí para renovar el aire que en tales esferas se respira, difícilmente llegan a la cima, porque los canallas que en la cima moran ya están avisados de tales intentos y casi siempre los abortan. En definitiva, no interesa tanto qué régimen político predomina en tal o cual sociedad, si el comunismo o el capitalismo, sino qué nivel de nobleza poseen los conductores de tales regímenes y los pueblos regimentados. Al César lo que es del César: la política, y a Dios lo que es de Dios: los valores.

http://filosofiadecornelio.blogspot.com.ar/2014/09/que-funciona-mejor-el-comunismo-o-el.html

segunda-feira, 5 de maio de 2014

Pânico dos EUA sobre a Crimeia se dá pelo medo de perder a dominação global

A linha vermelha dos EUA está firmemente localizada nas fronteiras russas… E a anexação da Crimeia a violou

Por Noam Chomsky, em Alternet | Tradução: Vinicius Gomes


A atual crise na Ucrânia é séria e perigosa, tanto, que até alguns comentaristas chegam a compará-la com a Crise dos Mísseis Cubanos de 1962.

A colunista Thanassis Cambanis resume o problema central da questão sucintamente no Boston Globe: “A anexação da Crimeia por Putin é uma quebra na ordem a qual os EUA e seus aliados vieram a depender desde o fim da Guerra Fria – notoriamente, uma na qual as maiores potências apenas interveem militarmente quando eles contam que o consenso internacional esteja do lado deles; se isso não acontecer, que ao menos eles não atravessem a “’linha vermelha” de uma potência rival.
Assim sendo, o maior crime internacional de nossa era: a invasão do Iraque por parte dos EUA e Reino Unido, não foi uma quebra nessa ordem mundial, pois quando falharam em contar com o apoio internacional, os agressores não atravessaram as linhas vermelhas da Rússia ou da China.

Em contraste, a tomada da Crimeia por Putin e suas ambições na Ucrânia, atravessaram as do norte-americanos.

Consequentemente, “Obama está focado em isolar a Rússia de Putin ao cortar os laços econômicos e políticos com o resto do mundo; limitando suas ambições expansionistas em sua própria vizinhança e, tornando-a efetivamente, em um Estado pária”, escreveu Peter Baker no New York Times.

As linhas vermelhas dos EUA, em resumo, estão localizadas nas fronteiras russas, o que faz com que as ambições russas “em sua própria vizinhança” violem a ordem mundial e criem uma crise.

Esse argumento é generalizador. Outros países também possuem suas linhas vermelhas, que são suas fronteiras. Mas isso não aplicado ao Iraque, por exemplo, ou até mesmo o Irã – onde os EUA continuam a ameaçar com um ataque (“nenhuma opção está descartada).

Tais ameaças violam não apenas a Carta das Nações Unidas, mas também a resolução da Assembleia Geral condenando a Rússia, a qual os EUA acabaram de assinar. A resolução começa dizendo que a Carta da ONU bane a “ameaça ou o uso da força” em assuntos internacionais.

A crise dos mísseis em Cuba também revelou as linhas vermelhas das grandes potências. O mundo chegou perigosamente próximo a uma guerra nuclear quando o presidente Kennedy rejeitou a oferta do premiê Kruschev em acabar a crise ao simultaneamente retirarem seus mísseis de Cuba junto com os dos EUA instalados na Turquia. (Os mísseis norte-americanos já estavam agendados para serem substituídos pelos muito mais letais submarinos Polaris, sendo parte de um maciço sistema ameaçando a Rússia com destruição).

Nesse caso também, as linhas vermelhas dos EUA estavam nas fronteiras russas e isso era aceito amplamente.
A invasão dos EUA na Indochina, assim como a invasão do Iraque, não cruzou linha vermelha alguma; assim como muitas ações predadoras dos EUA ao redor do mundo.

Sobre a atual situação, o professor de Oxford, Yuen Foong Khong explica que existe uma “longa tradição no pensamento estratégico dos norte-americanos: sucessivas administrações têm enfatizado que o interesse vital dos EUA é evitar a existência de uma hegemonia hostil – no caso, a Rússia – de dominar qualquer outra região importante do mundo.

Além disso, é normalmente aceito que os EUA devem “manter sua predominância”, pois “foi a hegemonia dos EUA que manteve a paz e a estabilidade ao redor do muno” – sendo que a última parte pode ser traduzida como: subordinação às exigências norte-americanas.

Como era de se esperar, o mundo pensa de maneira diferente, e considera que os EUA que são um “Estado pária” e a “maior ameaça à paz no mundo”, com nenhum outro competidor chegando perto nas pesquisas. Mas afinal, o que o mundo sabe?

O artigo de Khong também fala sobre a crise na Ásia, causada pelo crescimento da China, que cada vez mais se aproxima de se tornar a “maior economia da Ásia”, e assim como a Rússia, tem “ambições expansionistas em sua própria vizinhança”, cruzando também as linhas vermelhas dos EUA.

A recente viagem do presidente Obama à Ásia foi para afirmar a “longa tradição” dos EUA, mas em um linguajar diplomático.

A condenação quase universal de Putin para com o Ocidente inclui seu discurso emocionado no qual ele reclamou amargamente que os EUA e seus aliados “os enganou várias vezes, tomaram decisões por suas costas, e apresentaram fatos completamente mentirosos sobre a expansão da OTAN em direção ao leste, com instalações e infraestruturas militares nas fronteiras russas”. E sempre a mesma conversa era: “Bem, isso não envolve vocês”.

As queixas de Putin são de fato precisas. Quando o presidente Gorbachev aceitou a unificação da Alemanha como parte da OTAN – uma surpreendente concessão histórica – foi acordado com Washington que a OTAN não se moveria um centímetro para o leste, se referindo à Alemanha Oriental.

A promessa foi imediatamente quebrada e quando Gorbachev reclamou, ele foi instruído apenas à fazer isso verbalmente, sem o uso da força.

O presidente Clinton continuou com a expansão da OTAN para muito mais ao leste, até às fronteiras russas. Hoje, existem pedidos para que a OTAN se estenda até à Ucrânia, indo à fundo na “vizinhança” histórica da Rússia. Mas isso não “envolver os russos”, pois a responsabilidade de “manter a paz e segurança” exige que as linhas vermelhas dos EUA estejam nas fronteiras russas.
A anexação russa da Ucrânia foi uma ação ilegal, que violou a lei internacional e tratados específicos. Mas não é fácil encontrar nada comparável nos últimos anos com um crime ainda maior como foi a invasão do Iraque.

Mas um exemplo próximo seria o controle norte-americano da Baía de Guantánamo, no sudeste de Cuba; Guantanamo foi tirada de Cuba à força e não foi devolvida desde então, apesar das frequentes exigências dos cubanos desde que obtiveram sua independência em 1959.
Mesmo assim, a Rússia tem um ponto muito mais forte. Mesmo se desconsiderar um forte apoio interno pela anexação, a Crimeia é historicamente russa: ela tem o único porto em águas quentes, é o lar da frota russa e possui enorme significância estratégica. Os EUA não possui qualquer argumento por Guantanamo exceto seu monopólio de força.

Uma razão de os EUA se recusarem a devolve-la à Cuba é, presumivelmente, ser uma grande maneira dos norte-americanos controlarem a região – prejudicando severamente o desenvolvimento cubano. Essa é uma das principais políticas dos EUA e um de seus grandes objetivos há 50 anos, incluindo uma guerra econômica e de terror, em larga escala.

Os EUA alegam que ficam chocados com as violações dos direitos humanos em Cuba, esquecendo-se de suas próprias violações em Guantánamo – fazendo com que as válidas acusações contra Cuba não possam ser comparadas com as práticas regulares dos aliados norte-americanos na América Latina; e que Cuba tem estado sobre ataque severo dos EUA desde sua independência.

Mas nenhuma dessas violações cruzam linha vermelha alguma ou causa alguma crise. Elas caem na categoria de invasões norte-americanas na Indochina e Iraque; a derrubada constante de regimes parlamentares e a instalação de ditaduras criminosas e nosso hediondo histórico de outros atos para “garantir a paz e a estabilidade”.





http://www.revistaforum.com.br/blog/2014/05/noam-chomsky-o-panico-dos-eua-sobre-crimeia-se-da-pelo-medo-de-perder-dominacao-global/

sábado, 19 de abril de 2014

Ingenieria social: Cómo legalizar cualquier fenómeno

"USTED ES UN CANIBAL" LO PUEDEN DEMOSTRAR CIENTÍFICAMENTE TODOS LO ACEPTARÁN

Fuente: Javier Cornejo
 http://argentinavorticegeopoliticomundial.blogspot.com.ar/2014/04/ingenieria-social-como-legalizar.html
¿Cómo legalizar cualquier fenómeno, desde la eutanasia hasta el canibalismo?
Publicado: 17 abr 2014 
© Wikimedia

En la actual sociedad de la tolerancia, que no tiene ideales fijos y, como resultado, tampoco una clara división entre el bien y el mal, existe una técnica que permite cambiar la actitud popular hacia conceptos considerados totalmente inaceptables.
Esta técnica, llamada 'la ventana Overton' y que consiste en una secuencia concreta de acciones con el fin de conseguir el resultado deseado, "puede ser más eficaz que la carga nuclear como arma para destruir comunidades humanas", opina el columnista Evgueni Gorzhaltsán.

En su artículo en el portal Adme, pone el ejemplo radical de cómo convertir en aceptable la idea de legalizar el canibalismo paso a paso, desde la fase en que se considera una acción repugnante e impensable, completamente ajena a la moral pública, hasta convertirse en una realidad aceptada por la conciencia de masas y la ley. Eso no se consigue mediante un lavado de cerebro directo, sino en técnicas más sofisticadas que son efectivas gracias a su aplicación coherente y sistemática sin que la sociedad se dé cuenta del proceso, cree Gorzhaltsán.
Primera etapa: de lo impensable a lo radical

Obviamente, actualmente la cuestión de la legalización del canibalismo se encuentra en el nivel más bajo de aceptación en la 'ventana de posibilidades' de Overton, ya que la sociedad lo considera como un fenómeno absurdo e impensable, un tabú.

Para cambiar esa percepción, se puede, amparándose en la libertad de expresión, trasladar la cuestión a la esfera científica, pues para los científicos normalmente no hay temas tabú. Por lo tanto, es posible celebrar, por ejemplo, un simposio etnológico sobre rituales exóticos de las tribus de la Polinesia y discutir la historia del tema de estudio y obtener declaraciones autorizadas sobre el canibalismo, garantizando así la transición de la actitud negativa e intransigente de la sociedad a una actitud más positiva.

Simultáneamente, hay que crear algún grupo radical de caníbales, aunque exista solo en Internet, que seguramente será advertido y citado por numerosos medios de comunicación. Como resultado de la primera etapa de Overton, el tabú desaparece y el tema inaceptable empieza a discutirse. 
Segunda etapa: de lo radical a lo aceptable  

En esta etapa, hay que seguir citando a los científicos, argumentando que uno no puede blindarse a tener conocimientos sobre el canibalismo, ya que si alguna persona se niega a hablar de ello será considerado un hipócrita intolerante.

Al condenar la intolerancia, también es necesario crear un eufemismo para el propio fenómeno para disociar la esencia de la cuestión de su denominación, separar la palabra de su significado. Así, el canibalismo se convierte en 'antropofagia', y posteriormente en 'antropofilia'. 

Paralelamente, se puede crear un precedente de referencia, histórico, mitológico, contemporáneo o simplemente inventado, pero lo más importante es que sea legitimado, para que pueda ser utilizado como prueba de que la antropofilia en principio puede ser legalizada.   
Tercera etapa: de lo aceptable a lo sensato 

Para esa etapa, es importante promover ideas como las siguientes: "el deseo de comer personas está genéticamente justificado", "a veces una persona tiene que recurrir a eso, si se dan circunstancias apremiantes" o "un hombre libre tiene el derecho de decidir qué come".

Los adversarios reales a esos conceptos, es decir, la gente de a pie que no quiere ser indiferente al problema, intencionadamente se convierten para la opinión pública en enemigos radicales cuyo papel es representar la imagen de psicópatas enloquecidos, oponentes agresivos de la antropofilia que llaman a quemar vivos a los caníbales, junto con otros representantes de las minorías.

Expertos y periodistas en esta etapa demuestran que durante la historia de la humanidad siempre hubo ocasiones en que las personas se comían unas a otras, y que eso era normal.   
Cuarta etapa: de lo sensato a lo popular

Los medios de comunicación, con la ayuda de personas conocidas y políticos, ya hablan abiertamente de la antropofilia. Este fenómeno empieza a aparecer en películas, letras de canciones populares y videos. En esta etapa, comienza a funcionar también la técnica que supone la promoción de las referencias a las personajes históricos destacados que practicaban la antropofilia.

Para justificar a los partidarios de la legalización del fenómeno se puede recurrir a la humanización de los criminales mediante la creación de una imagen positiva de ellos diciendo, por ejemplo, que ellos son las víctimas, ya que la vida las obligó a practicar la antropofilia.  
Quinta etapa: de lo popular a lo político

Esta categoría supone ya empezar a preparar la legislación para legalizar el fenómeno. Los grupos de presión se consolidan en el poder y publican encuestas que supuestamente confirman un alto porcentaje de partidarios de la legalización del canibalismo en la sociedad. En la conciencia pública se establece un nuevo dogma: "La prohibición de comer personas está prohibida."

Esta es una técnica típica del liberalismo que funciona debido a la tolerancia como pretexto para la proscripción de los tabúes. Durante la última etapa del 'movimiento de las ventanas' de Overton de lo popular a lo político, la sociedad ya ha sufrido una ruptura, pues las normas de la existencia humana se han alterado o han sido destruidas con la adopción de las nuevas leyes.

Gorzhaltsán concluye que el concepto de las 'ventanas de posibilidades', inicialmente descrito por Joseph Overton, puede extrapolarse a cualquier fenómeno y es especialmente fácil de aplicar en una sociedad tolerante en la que la llamada libertad de expresión se ha convertido en la deshumanización y donde ante nuestros ojos se eliminan uno tras otro todos los límites que protegen a la sociedad del abismo de la autodestrucción.

sábado, 5 de abril de 2014

Las 10 Familias

TonyFdez.blogtspot.com.es
ABRIL 02, 2014


¿Sabes quién está detrás de los productos que llenan su cesta de la compra? El universo de marcas que puebla el lineal del supermercado puede ser una ilusión. Detrás, pocas y muy grandes empresas controlan el mercado. La distribución, el comercio de cereales o la producción de semillas son también negocios en pocas manos.
 
Se ha planteado alguna vez qué tienen en común el detergente Ariel, las pilas Duracell, las cuchillas de afeitar Gillette, el champú Pantene y el maquillaje de Max Factor? Pues que todas pertenecen a la misma compañía: la estadounidense Procter & Gamble (P&G), el líder incontestable en la industria de consumo. ¿Y sabría decir quién está detrás de elementos tan cotidianos como las sopas Knörr, el desodorante Axe, los helados Frigo o la crema Pond’s? ¿No? Sencillo, el fabricante es otro gigante del sector: la anglo-holandesa Unilever, que suma un portafolio de más de 400 marcas y 2.000 millones de clientes en todo el planeta.
Muchas veces, cuando llenamos el carro de la compra y elegimos un producto en lugar de otro, no somos conscientes de que, compremos el que compremos, estamos alimentando la facturación de la misma empresa. ¿No se lo cree? Pues sepa que la batalla comercial entre las compresas de Evax y las de Ausonia no es real. Ni tan siquiera si entran en liza los tampones de Tampax. Los tres productos de higiene femenina pertenecen al gigante norteamericano.
 
Sin duda, el universo de marcas que nos rodea es abrumador. Miles de productos entre los que escoger con diferentes sabores, texturas, colores y promesas para nuestro paladar y nuestro bien estar. Pero, ¿qué esconde este entramado de enseñas? “Los supermercados modernos ofrecen una poderosa ilusión de elección: infinitas marcas controladas por muy pocas y grandes empresas”, sentencia rotundo Patrick Woodall, director de Investigación de Food & Water Watch, una organización sin ánimo de lucro con sede en Washington que vela por que los alimentos y el agua que se consumen sean seguros, accesibles y producidos de manera sostenible.
 
Solo diez empresas, P&G, Unilever, Nestlé, Kraft, Johnson &Johnson, General Mills, Coca-Cola, Kellogg’s, Mars y PepsiCo,  están detrás de más de mil enseñas habituales en cualquier casa. The Coca-Cola Company, por ejemplo, no solo da nombre a la bebida refrescante de la chispa de la vida, sino que, además, atesora más de quinientas marcas, entre ellas los refrescos Sprite y Fanta o la bebida isotónica Powerade. Y su gran rival PepsiCo es dueña de los Doritos, las patatas fritas Lay’s y los zumos Tropicana. Resulta obvio que los cereales Special K o los Corn Flakes que se comen para desayunar en miles de hogares llevan el sello de Kellogg’s, la compañía con sede en Battle Creek (Michigan). Y que Nescafé y los helados Nestlé pertenecen a la misma casa. Pero no lo es tanto que los platos preparados de Maggi, los helados de Häagen-Dazs, la pasta deBuitoni, la fabada Litoral y la comida para animales Purina también pertenezcan a Nestlé. Como tampoco es evidente a los ojos del consumidor que la multinacional suiza sea, a su vez, uno de los accionistas de referencia de la firma de cosmética L’Oréal.
 
Falta transparencia? “Todo es más sencillo. Las empresas utilizan otras marcas diferentes a la líder cuando el producto rompe con la imagen atribuida a la enseña de referencia o cuando quieren ocupar otros segmentos de mercado”, señala el profesor del IESE, Jaume Llopis.
 
Desde Promarca, la asociación que engloba a los fabricantes de productos de gran consumo de España, su presidente Ignacio Larracoechea, defiende que “éste es uno de los mercados más fragmentados que existen”. Y es que estos titanes industriales están abocados a convivir en cada país tanto con marcas de corte local que han sabido ganarse su hueco como con las enseñas propias del distribuidor (la mal llamada marca blanca).
 
En España, por ejemplo, Nesquik de Nestlé no ha podido imponerse al referente de su categoría: Cola Cao, de la catalana Nutrexpa. Como también son líderes las galletas Cuétara (Nutrexpa), las sopas de Gallina Blanca(Agrolimen) y el vino Don Simón (G. Carrión). “Si una empresa tiene un excelente producto, no tiene ningún problema en tener su hueco”, afirma Llopis, un gran conocedor del sector por su trayectoria profesional –ha sido, entre otros cargos, consejero delegado del Grupo Borges y director de Nestlé España–. Por su parte,Mercadona, el líder de la distribución nacional, sacó de sus tiendas más de 500 marcas de fabricantes para colocar en el lineal su Hacendado, su Deliplus, su Bosque Verde… “Y aquí no siempre  hay transparencia”, advierte este profesor.
 
GOLIAT Y DAVID. Con todo lo grande que es P&G [factura casi 84.000 millones de dólares], Larracoechea asegura que en España representa solo el 3,2% de las ventas de envasados de Carrefour. Para los fabricantes, la verdadera limitación a la capacidad de elegir del consumidor es otra. “La distribución tienen un grado de concentración seis veces más grande que la de los fabricantes. ¿Quién tiene la fuerza entonces?”, cuestiona el presidente de Promarca. Hasta la Comisión Nacional de la Competencia constató en 2011 que el número de fabricantes dependientes de los distribuidores –cuando éstos suponen un 10% o más de sus ventas en alguna categoría– ha pasado del 65% en 2003 al 83% siete años después. 
 
 
 
 
Esta desigualdad no impide, sin embargo, que un coloso como Unilever [con unas ventas de 51.300 millones de euros] fuera nombrado en 2010 “el mejor proveedor del mundo” por Walmart, el líder mundial de la distribución, y que un año después, Tesco, el tercer mayor distribuidor del mundo, le eligiese “el proveedor internacional del año”. La compañía anglo-holandesa, además, vende sus productos en ¡diez millones de pequeñas tiendas en más de 170 países!
 
Si bien los datos de Euromonitor International confirman la fragmentación de la que habla Larracoechea –Nestlé, el incontestable líder global, solo controla el 3,4% de la cuota mundial–, la concentración en algunos  segmentos “es, ciertamente, elevada”, matiza Ildiko Szalai, analista senior de la firma de análisis de mercado. Y para muestra un botón. Solo cinco empresas, Kellogg’s, General Mills, Cereal Partners Worldwide –una joint venture entre Nestlé y General Mills–, Quaker (PepsiCo) y Ralcorp, controlan el 65% del segmento de cereales. La todopoderosa Coca-Cola tiene ella sola un 26% de cuota global. Y entre P&G, L’Oréal (participada por Nestlé), Unilever, Colgate-Palmolive y Avon suman el 36% del negocio mundial de belleza y cuidado personal.
 
 
“Los monopolios ya no son un problema. Ahora la necesidad de acaparar el mercado toma una nueva forma: el oligopolio, que se está convirtiendo en la regla en un creciente número de industrias”, señala el periodista Steve Hannaford, autor del l libro Market domination.
 
Ciertamente, no es un fenómeno aislado. Philip H. Howard, profesor de Recursos Naturales de la Universidad de Michigan, ha liderado un estudio sobre la concentración en la industria del vino en Estados Unidos y los resultados son reveladores: más del 50% de los caldos que se venden en el país los producen, licencian o importan solo tres compañías: E&J Gallo, The Wine Group y Constellation Brands. Da que pensar, ¿verdad? “Quizá es más evidente que el sector de los refrescos está controlado por Coca-Cola y Pepsi y el de la cerveza, por [la belga] ABInBev y [la británica] SABMiller, pero hasta yo me sorprendí por el grado de concentración en la industria del vino”, afirma.
 
¿Ha oído alguna vez hablar de Cargill, ADM, Bunge o Louis Dreyfous? Seguro que no. Estas empresas no hacen anuncios en televisión ni promociones en el supermercado, pero por sus manos pasan el 90% de los cereales, el café, el cacao y la soja del mundo. Son commodities traders. Solo las dimensiones de Cargill, la mayor compañía agrícola de Estados Unidos, impresionan: factura 133.900 millones de dólares, es el segundo productor de vacuno del país, una de las mayores compañías de cacao del mundo, vende fertilizantes y posee empresas dedicadas a convertir el maíz en biocarburantes, en alimentos para personas y en piensos. “En Estados Unidos hay 900.000 ganaderos, pero sólo cuatro compañías compran el 80% del ganado para matarlo y envasarlo, lo que significa que hay pocos competidores pujando. Y ese poder económico desciende por la cadena de valor hasta nuestras cocinas”, señala Woodall.
 
¿Y qué me dicen Monsanto, DuPont, Syngenta y Limagrain? Seguro que tampoco le suenan. Sin embargo, las cuatro poseen el 29% del mercado global de semillas. Mary Hendrickson, doctora en Sociología Rural de la Universidad de Missouri y una de las autoras del informe The Global Food System, afirma que “la consolidación del mercado es una tendencia documentada. Y en un sistema así, es más difícil que la información de quién y cómo se producen los alimentos sea transparente”.  Esta experta no duda de que Cargill y el conglomerado tailandés CP Group compitan ferozmente entre sí, pero duda de que permitan la competencia a lo largo de la cadena valor que integran.
 
No es el único efecto: a mayor concentración, mayor riesgo de concertación –Bruselas sancionó en 2011 uncártel de detergente en polvo en el que estaban involucrados P&G, Unilever y Henkel–, de que los precios suban, de levantar barreras de entrada y de ejercer influencia sobre las autoridades de turno.
 
DE COMPRAS. “Las grandes compañías de alimentación son muy grandes, muy poderosas y malas para el capitalismo. Distorsionan y dominan el mercado”, sentencia Tim Lang, un prestigioso profesor del Centro de Política Alimentaria de la City University London y asesor de la OMS, entre otras facetas, que lleva una década alertando de la rápida concentración en el sector alimentario. “Gran parte se debe al proceso de compras y fusiones acaecido desde los años ochenta, que ha hecho desaparecer a muchos competidores. El resultado ha cambiado tanto la arquitectura de la cadena de suministro como la cara visible del sector”, alertó ya en 2004.
 
Y el tiempo le ha dado la razón. Es más, ni la recesión económica ha frenado este proceso. “En el sector de la comida envasada las operaciones corporativas no han aminorado”, corrobora Szalai, de Euromonitor International. El grupo estadounidense ConAgra se hizo el pasado noviembre con el fabricante de marcas blancas Ralcorp por 4.950 millones de dólares, creando el mayor productor de alimentos envasados del país. En febrero de 2012, Kellogg’s compró las patatasPringles a P&G por 2.700 millones de dólares. Un año antes, Unilever vendió Sanex a Colgate-Palmolive, al tiempo que le compraba su negocio de detergentes en Colombia. En 2010, la firma anglo-holandesa pagó 3.700 millones de dólares en efectivo por Alberto Culver –la firma de los champús TRESemmé, entre otras marcas–, la mayor compra de la década. Y solo la reciente integración de las siete embotelladoras de Coca-Cola en España dará lugar a la mayor industria del sector agroalimentario del país, con ¡3.000 millones de euros de facturación!
 
El temor de algunos parece estar justificado. “Los oligoplios son muy difíciles de romper. Hay alternativas interesantes, pero es complicado cambiar cómo funciona el sistema alimentario”, reconoce Sophia Murphy, investigadora del Institute for Agriculture and Trade Policy. Y aunque la mayoría de los consumidores sigue sin ser conscientes de este fenómeno, “algunos empiezan a actuar más como ciudadanos, basando su toma de decisiones no solo en atributos de precio y calidad”, añade optimista Mary Hendrickson. Así que la próxima vez que llene la cesta de la compra, no olvide mirar en la letra pequeña quién está detrás.

segunda-feira, 31 de março de 2014

Empresários que apoiaram o golpe de 64 construíram grandes fortunas com dinheiro público

PORTAL FORUM
Por Redação março 30, 2014 12:25



Empresários que apoiaram o golpe de 64 construíram grandes fortunas com dinheiro público

Pesquisador afirma que no golpe dos empresários, a “mais beneficiada foi a Globo”


Por Diário do Centro do Mundo

Com mestrado na Pontifícia Universidade Católica (PUC) de São Paulo sobre os empresários e o golpe de 64 e em fase de conclusão do doutorado sobre os empresários e a Constituição de 1988, o professor Fabio Venturini esmiuçou os detalhes de “como a economia nacional foi colocada em função das grandes corporações nacionais, ligadas às corporações internacionais e o Estado funcionando como grande financiador e impulsionador deste desenvolvimento, desviando de forma legalizada — com leis feitas para isso — o dinheiro público para a atividade empresarial privada”.
Segundo o pesquisador, é isto o que nos afeta ainda hoje, pois os empresários conseguiram emplacar a continuidade das vantagens na Carta de 88.

Venturini cita uma série de empresários que se deram muito bem durante a ditadura militar, como o banqueiro Ângelo Calmon de Sá (ligado a Antonio Carlos Magalhães) e Paulo Maluf (empresário que foi prefeito biônico, ou seja, sem votos, de São Paulo).

Na outra ponta, apenas dois empresários se deram muito mal com o golpe de 64: Mário Wallace Simonsen, um dos maiores exportadores de café, dono da Panair e da TV Excelsior; e Fernando Gasparian. Ambos eram nacionalistas e legalistas. A Excelsior foi a única emissora que chamou a “Revolução” dos militares de “golpe” em seu principal telejornal.

Sobre as vantagens dadas aos empresários: além da repressão desarticular o sindicalismo, com intervenções, prisões e cassações, beneficiou grupos como o Ultra, de Henning Albert Boilesen, alargando prazo para pagamento de matéria prima ou recolhimento de impostos, o que equivalia a fazer um empréstimo sem juros, além de outras vantagens. Boilesen foi um dos que fizeram caixa para a tortura, e comparecia pessoalmente ao Doi-CODI para assistir a sessões de tortura. Foi justiçado por guerrilheiros.

Outros empresários estiveram na mira da resistência, como Octávio Frias de Oliveira, do Grupo Folha, que apoiou o golpe. O que motivou o desejo da guerrilha de justiçar Frias foi o fato de que o Grupo Folha emprestou viaturas de distribuição de jornal para campanas da Operação Bandeirante (a Ultragás, do Grupo Ultra, fez o mesmo com seus caminhões de distribuição de gás). Mais tarde, a Folha entregou um de seus jornais, a Folha da Tarde, à repressão.

“Se uma empresa foi beneficiada pela ditadura, a mais beneficiada foi a Globo, porque isso não acabou com a ditadura. Roberto Marinho participou da articulação do golpe, fez doações para o Instituto de Pesquisas Econômicas e Sociais (Ipes, que organizou o golpe). O jornal O Globo deu apoio durante o golpe. Em 65, o presente, a contrapartida foi a concessão dos canais de TV, TV Globo, Canal 4 do Rio de Janeiro e Canal 5 São Paulo”, diz Fabio Venturini.

Ainda segundo o pesquisador, “na década de 70 a estrutura de telecomunicações era praticamente inexistente no Brasil e foi totalmente montada com dinheiro estatal, possibilitando entre outras coisas ter o primeiro telejornal que abrangesse todo o território nacional, que foi o Jornal Nacional, que só foi possível transmitir nacionalmente por causa da estrutura construída com dinheiro estatal. Do ponto-de-vista empresarial, sem considerar o conteúdo, a Globo foi a que mais lucrou”.

“A Globo foi pensada como líder de um aparato de comunicação para ser uma espécie de BBC no Brasil. A BBC atende ao interesse público. No Brasil foi montada uma empresa privada, de interesse privado, para ser porta-voz governamental. Se a BBC era para fiscalizar o Estado, a Globo foi montada para evitar a fiscalização do Estado. Tudo isso tem a contrapartida, uma empresa altamente lucrativa, que se tornou uma das maiores do mundo (no ramo).”

Venturini também fala do papel de Victor Civita, do Grupo Abril, que “tinha simpatia pela ordem” e usou suas revistas segmentadas para fazer a cabeça de empresários, embora não tenha conspirado.
Saiba Mais: viomundo