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segunda-feira, 17 de outubro de 2016

El poder, los valores morales y el Intelectual - Entrevista a Foucault



por Michael Bess
(Traducción: Francisco Larrabe)
Esta entrevista se realizó el 3 de noviembre de 1980 por Michael Bess, estudiante graduado del Departamento de Historia en la Universidad de California, Berkeley. Foucault se encontraba en Berkeley para ofrecer las conferencias Howison (“Subjetivación y verdad”) los días 20-21 de octubre de 1980. Extractos de la entrevista aparecieron en un artículo escrito por el propio Bess y publicado el 10 de noviembre de 1980 en el diario estudiantil Daily Californian, de dicha universidad. La entrevista se desarrolló en francés y fue traducida por el propio Michael Bess.
Hace un momento usted me contaba que es moralista…
En cierto sentido lo soy, en la medida en que creo que uno de los propósitos, uno de los sentidos de la existencia humana – la fuente de su libertad – es no aceptar nunca nada como definitivo, intocable, obvio o inmóvil. No se debería aceptar que ningún aspecto de la realidad se convierta en ley definitiva y anti humana para nosotros.
Sin embargo, necesitamos aferrarnos, incluso de manera provisoria.
Sí, es cierto. Esto no significa que uno deba vivir en una discontinuidad indefinida. A lo que me refiero es que uno debe considerar todos los puntos de fijación, de inmovilización, como si fuesen elementos tácticos, estratégicos; como parte de un esfuerzo por devolver las cosas a su movilidad original, a su apertura al cambio.
Te mencionaba anteriormente los tres elementos de mi moral. Estos son (1) la negación a aceptar como evidente las cosas que se nos proponen; (2) la necesidad de analizar y conocer, dado que no podemos llevar a cabo nada sin la reflexión y el entendimiento – de ahí el principio de curiosidad; y (3) el principio de innovación: buscar en nuestras reflexiones aquellas cosas que nunca han sido pensadas o imaginadas. En resumen: negación, curiosidad, innovación.
Me parece que el concepto que tiene la filosofía moderna respecto del sujeto supone estos tres principios. Me refiero a que la diferencia entre sujeto y objeto es precisamente que el sujeto es capaz de negarse, de generar innovación. Por tanto, ¿su trabajo ataca la tendencia a cristalizar esta noción de sujeto?
Lo que estaba explicando era el campo de valores dentro del cual sitúo mi trabajo. Me preguntaste antes si yo era un nihilista que rechaza la moralidad. Te respondí que no. También me estuviste preguntando “por qué hace el trabajo que hace”
Estos son los valores que propongo. Pienso que la teoría moderna del sujeto, la filosofía moderna del sujeto, muy bien podría ser capaz de otorgar al sujeto una capacidad para la innovación, etc., pero que, sin embargo, en la actualidad la filosofía moderna sólo lo hace en un nivel teórico. En la realidad no es capaz de traducir en una práctica estos diferentes valores que estoy tratando de elaborar en mi propio trabajo.
¿El poder puede ser abierto y fluido, o es intrínsecamente represivo?
El poder no debe ser entendido como un sistema opresivo que somete desde la altura a los individuos, castigándolos con prohibiciones sobre esto o aquello. El poder es un conjunto de relaciones. ¿Qué significa ejercer el poder? No significa tomar esta grabadora y arrojarla contra el suelo. Tengo las capacidades para hacerlo, tanto material como física y anímica. Sin embargo, si la azoto contra el suelo con el propósito de hacerte enojar o que no puedas reproducir lo que he dicho, o presionarte de modo que te comportarás de tal o cual manera o para intimidarte; pues bien, lo que he hecho al moldear tu comportamiento mediante ciertos medios, eso es poder.
Esto quiere decir que el poder es una relación entre dos personas, una relación que no está en el mismo orden de la comunicación (incluso si estás obligado a servirme como instrumento de comunicación). No es lo mismo que decirte “el clima está agradable” o “nací en tal o cual día”.
Ejerzo poder sobre ti: influyo en tu comportamiento o intento hacerlo. Intento guiarlo, conducirlo. Y la manera más sencilla es, obviamente, tomándote de la mano y obligarte a que vayas a donde quiero. Ese es el caso límite, el grado cero del poder. Y es precisamente en ese momento en que el poder deja de serlo y se convierte en simple fuerza física. Por el contrario, si uso mi edad, mi posición social, el conocimiento que pueda tener sobre determinado tema para hacer que te comportes de un modo particular – es decir, no te estoy forzando a algo sino que te estoy dejando completamente libre – ahí es cuando empiezo a ejercer poder. Está claro que no debemos definir el poder como un acto violento y opresor que reprime a los individuos forzándolos a hacer algo o evitando que hagan algo distinto. Sino que el poder tiene lugar cuando existe una relación entre dos sujetos libres y esta relación es desigual, de modo que uno puede actuar sobre el otro, y ese otro es guiado o permite que lo guíen.
Por tanto, el poder no siempre es represivo. Puede tomar varias formas. Y es posible tener relaciones de poder que son abiertas.
¿Son relaciones equitativas?
Nunca son equitativas porque la relación de poder es desigual. Pero puedes tener sistemas de poder reversibles. Tomemos, por ejemplo, lo que sucede en una relación erótica – no estoy hablando de una relación amorosa sino simplemente una relación erótica. Pues bien, tienes claro que es un juego de poder y la fuerza física no es necesariamente el elemento más importante aquí. Ambos tienen una cierta manera de actuar en el comportamiento del otro, moldeándolo y determinándolo. Uno de los dos puede usar esta situación de un modo determinado y luego generar el inverso exacto con respecto al otro. Pues bien, ahí tienes una forma específica y pura de poder reversible.
Las relaciones de poder no son en sí mismas formas represivas. Lo que sucede es que en las sociedades, o en la mayoría de ellas, se crean organizaciones para mantener cristalizadas las relaciones de poder, para mantener dichas relaciones en un estado de asimetría, de modo que un cierto número de personas obtienen una ventaja social, económica, política, institucional, etc. Y esto cristaliza la situación. Eso es lo que uno llama poder, en el sentido estricto del término: es un tipo específico de relación de poder que ha sido institucionalizado, cristalizado e inmovilizado para beneficios de algunos y perjuicio de otros.
Pero, ¿son ambas partes de la relación victimas del poder?
¡No del todo! Sería forzar demasiado la idea si decimos que aquellos que ejercen el poder son víctimas. De cierta manera es verdad que pueden quedar atrapados en la trampa, dentro de su propio ejercicio de poder; pero no son tan victimas como los otros. Inténtalo…ya verás [risas].
¿Está alineado con la posición de los marxistas?
No lo sé. Verás, no estoy seguro de saber qué es el marxismo en realidad y no creo que exista como algo abstracto. Para mala o buena suerte de Marx, su doctrina ha sido adoptada casi siempre por organizaciones políticas y es, después de todo, la única teoría cuya existencia siempre ha estado atada a organizaciones sociopolíticas que fueron extraordinariamente fuertes y volátiles, hasta el punto de convertirse en aparatos del Estado.
De manera que cuando mencionas al marxismo, te pregunto a cuál te refieres, ¿el que se enseña en la República Democrática Alemana (marxismo-leninista); el vago, desaliñado y bastardo concepto que usan algunos como George Marchais; o el cuerpo doctrinario que sirve como punto de referencia para algunos historiadores ingleses? En otras palabras, no sé lo que es el marxismo. Intento luchar con los objetos de mi propio análisis, por lo que cuando uso un concepto utilizado tanto por Marx o los marxistas, un concepto útil y tolerable, para mí es indiferente. Siempre me he negado a considerar como factor decidor el estar o no de acuerdo con el marxismo a la hora de negar o aceptar lo que digo. No me podría importar menos.
¿Tiene algunas ideas respecto de un sistema de poder que ordene a la masa de seres humanos en el planeta, un sistema de gobierno que no se convierta en una forma de poder represiva?
Un programa de poder puede tomar tres formas. Por un lado, ¿cómo ejercer un poder que sea efectivo y posible (en esencia, cómo reforzarlo)? O, por otro lado, la postura inversa: ¿cómo anular el poder, qué puntos atacar para derrumbar la cristalización del poder ya existente? Y por último, la postura intermedia: ¿de qué manera limitar las relaciones de poder tan encarnadas y desarrolladas en una sociedad específica?
Pues bien, la primera postura no me interesa: crear un programa de poder que ejerza el poder más que antes. La segunda postura es interesante, pero me complica que se deba considerar esencialmente bajo el propósito de sus objetivos concretos: las luchas que uno desea emprender. Y esto significa, precisamente, que uno no debe hacer de ella una teoría a priori.
En cuanto a la postura intermedia – ¿cuáles son las condiciones aceptables del poder? – digo que estas condiciones aceptables para el ejercicio del poder no pueden ser definidas a priori. Ellas son siempre el resultado de relaciones de fuerza dentro de una sociedad. Y en tal situación sucede que un cierto desequilibrio en las relaciones de poder es, en efecto, tolerado por un periodo de tiempo por aquellas víctimas que están en una posición más desfavorable. Esto no quiere decir que semejante situación sea aceptable. Ellos son conscientes de esto desde el primer momento, de modo que después de pocos días, años, siglos, las personas siempre terminan resistiéndose y ese viejo compromiso ya no funciona. Eso es. Pero no se puede dar una fórmula definitiva para el ejercicio óptimo del poder.
¿Quiere decir que algo se cristaliza en las relaciones de poder entre las personas y que se vuelve intolerable después de un tiempo?
Claro, a pesar de que a veces sucede de inmediato. Las relaciones de poder, tal como se expresan en una determinada sociedad, no son sino la cristalización de una relación de fuerzas. Y no hay ninguna razón para que estas cristalizaciones de las relaciones de fuerza deban ser formuladas como una teoría ideal de dichas relaciones.
Dios sabe que no soy un estructuralista o un lingüista o algo por el estilo, pero, verás, es casi como si un filólogo quisiera decir “bien, así es como el lenguaje debe ser hablado, así es como el inglés o francés debe ser hablado”. ¡Pero no! Uno puede describir de qué manera un lenguaje es hablado en un determinado momento, uno puede decir lo que es comprensible y lo que es inaceptable, incomprensible. Y es todo lo que uno puede decir. Por otro lado, sin embargo, esto no significa que este tipo de trabajo en relación al lenguaje no permita innovaciones.
Es una posición que se rehúsa a hablar en términos positivos, excepto para el momento presente.
Desde el momento en que uno concibe el poder como un ensamble de relaciones de fuerza, no puede haber ninguna definición programática de un estado óptimo de fuerzas, a menos, claro, que uno fije posiciones al decir “quiero que el blanco ario, de raza pura tome el poder y lo ejerza”, o incluso, “quiero que el proletariado ejerza el poder y quiero que lo haga de manera absoluta”. En ese momento sí se ha establecido un programa para la construcción del poder.
¿Es intrínseco a la existencia humana que su organización se transforme en una forma represiva de poder?
Sí. Por supuesto. Tan pronto como haya personas que se encuentren en una posición – dentro del sistema de relaciones de poder – donde puedan actuar sobre otros y determinar la vida y el comportamiento de éstos, pues bien, la vida de esas otras personas no será del todo libre. Como resultado, dependiendo del umbral de tolerancia y de un gran número de variables, la situación será más o menos aceptada, pero nunca completamente. Siempre habrá personas que se rebelen, que se resistan.
Permítame poner otro ejemplo. Si un niño quiere rayar las murallas de una casa, ¿sería represivo impedir que lo haga? ¿En qué punto uno dice “¡Basta!”?
[…] Si acepto la idea que frecuentemente se tiene del poder – vale decir, que es algo horrible y represivo para el individuo – es evidente que evitar que un niño raye las murallas sería una tiranía insoportable. Pero eso no es el poder: Yo digo que el poder es una relación. Una relación en la que uno guía el comportamiento de los otros. Y no hay ninguna razón para decir que la manera de guiar el comportamiento de los otros no puede tener, en última instancia, un resultado positivo, valioso, interesante, etc. Si yo tengo un hijo, te aseguro que no rayaría en las murallas; y si lo hiciera, sería contra mi voluntad. ¡Incluso el solo pensarlo!
Es complicado…a veces uno tiene que cuestionar constantemente.
¡Sí, sí! ¡Así es! Un ejercicio de poder nunca debe ser algo evidente. No significa que porque seas el padre tienes derecho a golpear a tu hijo. A menudo, incluso, no castigarlo es también una manera de moldear su comportamiento. Este es un dominio de relaciones bastante complejo que exige una reflexión constante. Y cuando uno piensa en el cuidado con que los sistemas semióticos han sido analizados en nuestra sociedad, para develar su valor significante [valeur signifiante], ha existido un relativo descuido de los sistemas para el ejercicio del poder. No se le ha dado la suficiente atención a este complejo ensamble de conexiones.
Su postura escapa continuamente de la teorización. Tiene que rehacerse una y otra vez.
Es una práctica teórica, si tú quieres. No es una teoría sino más bien una manera de teorizar la práctica. […] Como mi posición aún no ha sido esclarecida del todo, a veces la gente piensa que soy una suerte de anarquista radical que tiene un profundo odio hacia el poder. ¡No! Lo que trato de hacer es abordar este fenómeno tremendamente importante y confuso que es el ejercicio del poder en nuestra sociedad, con la mayor reflexión y prudencia. Prudencia en mi análisis, en los postulados morales y teóricos que empleo. Intento averiguar qué está en juego. Pero cuestionando las relaciones de poder de la manera más escrupulosa y atenta posible, examinando todos los ámbitos de su ejercicio, que no es lo mismo que construir una mitología del poder como si fuera la bestia del apocalipsis.
¿Hay temas positivos en su concepto sobre lo que es bueno? En la práctica, ¿cuáles son los elementos morales en los que basa sus acciones?
Ya te los dije: negación, curiosidad e innovación.
Pero, ¿no son todas ellas negativas en cuanto al contenido?
La única ética que puedes tener con respecto al ejercicio del poder, es la libertad de los otros. Yo no le digo a la gente “hagan el amor de esta manera, tengan hijos, vayan a trabajar”.
Debo admitir que estoy un tanto perdido al no tener puntos de orientación en su mundo, hay demasiada apertura.
Escucha, escucha… ¡No es tan difícil! No soy un profeta; no soy un organizador; no quiero decirle a la gente qué debe hacer. No voy a decirles “¡esto es bueno para ti, esto no!”.
Intento analizar una situación real en sus diversas complejidades, con el propósito de permitir la negación, la curiosidad y la innovación.
Y con respecto a su vida personal, eso ya es distinto…
¡Pero a nadie le incumbe!
Pienso que en el fondo de todo esto hay un malentendido sobre la función de la filosofía, del intelectual, del conocimiento en general: y es que les concierne a ellos decirnos qué es bueno.
¡Pues no! ¡No, no, no! No es responsabilidad de ellos. Ellos ya son bastante propensos a interpretar ese papel. Por dos mil años han estado diciéndonos qué es bueno, con todas las consecuencias catastróficas que eso ha generado.
Hay un juego terrible aquí, un juego que oculta una trampa en la que los intelectuales tienden a decir lo que es bueno, y las personas no encuentran nada mejor que les digan lo que es bueno, cuando sería mejor que empezaran a gritar “¡esto es malo!”
Pues bien, cambiemos el juego. Digamos que los intelectuales ya no tendrán el rol de decir lo que es bueno. Por tanto, dependerá de las propias personas, basando su juicio en los múltiples análisis de realidad que se les ofrezcan, trabajar o comportarse espontáneamente, de manera que puedan definir por sí mismos qué es bueno para ellos.
Lo bueno a veces surge a través de la innovación. Lo bueno no existe como tal en un cielo atemporal con personas que serían como los Astrólogos del Bien, cuyo trabajo es determinar cuál es la naturaleza favorable de las estrellas. Lo bueno es definido por nosotros, se practica, se inventa. Y es un trabajo en conjunto.
¿Está más claro ahora?

[Fuente en español: https://defilosofia.com/

quinta-feira, 30 de outubro de 2014

Crece apoyo al asesinato de recién nacidos en las universidades de EE.UU.



En los recintos universitarios estadounidenses ha crecido la cantidad de estudiantes que apoyan el asesinato de recién nacidos, según informaron organizaciones provida.

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/sociedad/view/145265-crece-respaldo-abortos-posnatales-campus-eeuu
En los recintos universitarios estadounidenses ha crecido la cantidad de estudiantes que apoyan el asesinato de recién nacidos, según informaron organizaciones provida.
Algunos de los estudiantes encuestados incluso sugieren que es aceptable quitar la vida a niños de hasta cuatro o cinco años de edad, ya que aún no son "conscientes", según el portal 'The College Fix'.

"Casi en cada campus que visitamos, encontramos a personas quienes consideran moralmente aceptable el matar a infantes después de su nacimiento. Mientras este punto de vista impactante para la mayoría de las personas, cada vez recibe más apoyo", contó Mark Harrington, el director de 'Created Equal'.

Los campus mencionados incluyen a Purdue, la Universidad de Minnesota, la Universidad de Florida Central y la Universidad Estatal de Ohio.

"Entre los que apoyan los abortos, es habitual creer que matar a bebés no es nada malo porque no somos humanos hasta que no somos conscientes", afirmó Kristina Garza, una portavoz de Survivors of the Abortion Holocaust.


Texto completo en: http://actualidad.rt.com/sociedad/view/145265-crece-respaldo-abortos-posnatales-campus-eeuu


En los recintos universitarios estadounidenses ha crecido la cantidad de estudiantes que apoyan el asesinato de recién nacidos, según informaron organizaciones provida.

"Casi en cada campus que visitamos, encontramos a personas quienes consideran moralmente aceptable el matar a infantes después de su nacimiento. Mientras este punto de vista impactante para la mayoría de las personas, cada vez recibe más apoyo", contó Mark Harrington, el director de 'Created Equal'.

Los campus mencionados incluyen a Purdue, la Universidad de Minnesota, la 
Universidad de Florida Central y la Universidad Estatal de Ohio.

"Entre los que 
apoyan los abortos, es habitual creer que matar a bebés no es nada malo porque no somos humanos hasta que no somos conscientes", afirmó Kristina Garza, una portavoz de Survivors of the Abortion Holocaust.

Texto completo en:
http://actualidad.rt.com/sociedad/view/145265-crece-respaldo-abortos-posnatales-campus-eeuu




segunda-feira, 27 de outubro de 2014

Corrupção, uma questão de Ética.

  

Sem duvida alguma nos últimos anos a população tem se manifestado fortemente contra a corrupção. Chegado o momento das eleições os eleitores tiveram que lidar com esta realidade, principalmente com relação ao partido do PT, atualmente no governo, mas com todo o peso do "Mensalão" e com a cupula do partido condenada e presa.

E então fica a questão: Como ficam os valores e a ética quando se opta por votar em um partido corrupto?

A saída encontrada foi dizer que a corrupção está em todos os partidos. Dizer que todos são corruptos.

=> E se todos são culpados, ninguém é culpado.


Segue abaixo o texto do Jornal Hoy por Hoy da España lidando com este mesmo problema.




La mirada de Soledad: "Peligrosa estrategia"

Comentario de la columnista de 'El País', Soledad Gallego-Díaz, en 'Hoy por Hoy' del lunes 27 de octubre de 2014

SOLEDAD GALLEGO-DIAZ   27-10-2014 - 07:17 CET




Da la impresión de que el Partido Popular está cambiado su estrategia sobre los casos de corrupción. Ahora ya no se van a mantener en silencio, a la espera de las decisiones judiciales. Ahora van a intentar convencernos de que su partido lo sufre tanto como el que más y que la corrupción ha sido una especie de peste. El Partido Popular, dijo su secretaria general, Dolores de Cospedal, está escandalizado. Cree que hay un ambiente irrespirable, que excede a profesiones concretas. Lo importante es corregir lo haya que corregir, cara al futuro.

Pues no. La estrategia que ha elegido el Partido Popular es peligrosísima porque esconde el verdadero corazón de la corrupción. Si todos son culpables, nadie es culpable. Esto no tiene nada que ver con los partidos, dicen. Por supuesto que sí. La corrupción ha tenido mucho que ver con los principales partidos de este país y con un número escalofriante de políticos del Partido Popular. No están corrompidos los médicos, ni los maestros, ni los funcionarios del Estado, ni los dependientes, ni los camareros, ni los pequeños agricultores. Los empleados de las cajas no robaron. Lo hicieron sus más altos ejecutivos. Dar la impresión de que esto ha sido una epidemia es esconderse, degradar la democracia y sus instituciones. Si la señora Cospedal estuviera tan escandalizada por lo que ha visto, habría dimitido hace tiempo.

http://www.cadenaser.com/espana/articulo/mirada-soledad-peligrosa-estrategia/csrcsrpor/20141027csrcsrnac_1/Tes

sábado, 21 de junho de 2014

Putin assina lei que proíbe palavrões na Rússia

O uso de palavrões ocorre em todas as culturas, em todas as classes sociais. Geralmente estão ligados ao sexo, ou à linhagem. Quando ligados ao sexo fazem referencias aos órgãos sexuais, ao ato sexual, a atos fisiológicos. O palavrão tem sido utilizado como  modo de extravasar o stress, aliviar a dor, a frustração, manifestar raiva, reafirmar um discurso, criar identidade de grupo, demonstrar confiança e intimidade, e também por hábito. E nas artes é visto como uma forma de subversão, de transgressão subversiva. Quando seu uso passa a ser habitual, excessivo, existem e quais são as consequências na sociedade?

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Nova legislação quer evitar o uso de obscenidades e grosserias pelos meios de comunicação, teatro, filmes, peças, livros, concertos e obras de arte. Críticos dizem que lei é uma forma de pressionar a classe artística russa

O presidente da Rússia, Vladimir Putin, promulgou na segunda-feira (5) uma lei que proíbe o uso de obscenidades e grosserias em espaços públicos, como meios de comunicação, teatro, filmes, peças, livros, concertos e obras de arte.

Quem usar palavrões ou gestos grosseiros a partir da entrada em vigor da lei no próximo dia 1.º de junho poderá ser multado em até R$ 156. Funcionários públicos e pessoas jurídicas também podem ser penalizados com cifras ainda maiores, R$ 280 e R$ 3116, respectivamente. A informação é do jornal espanhol ABC.

De acordo com o jornal, especialistas determinarão o que é ou não um palavrão ou gesto obsceno.
O ABC informa que filmes com palavrões não receberão certificados para serem exibidos nos cinemas russos.
Críticos consideram a lei uma artimanha para fazer pressão na classe artística e intelectual do país.


http://www.gazetadopovo.com.br/mundo/conteudo.phtml?id=1466936

quarta-feira, 4 de junho de 2014

“El cuerpo debe ser nuestro. Ni del estado, ni del mercado”

Hablamos con Silvia Federici, la feminista del momento.


Por: ,  
 

“El cuerpo debe ser nuestro. Ni del estado, ni del mercado” | PlayGround | Articulos Musica
 
 

Silvia Federici estuvo la semana pasada en Barcelona y arrasó. Ella cree que hace falta un nuevo movimiento feminista, no necesariamente compuesto sólo por mujeres, que vuelva a poner en el centro los trabajos reproductivos. Tras Calibán y la bruja, la obra que la catapultó a la fama internacional, ahora publica Revolución en punto cero.

Miércoles 7 de mayo. Una larga cola sale del Ateneu Cooperativo La Base en Barcelona: la gente espera a escuchar una charla. Al día siguiente, el aula de la Universitat Autónoma de Barcelona en la que se realiza la misma conferencia se queda pequeña. Hay asistentes sentados en el pasillo, sobre las mesas, asomados a la puerta. A lo largo de toda su gira, se prevé la misma asistencia.

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Hablamos de Silvia Federici, la feminista de moda que, a sus 72 años, obtiene un reconocimiento del que nunca antes había gozado. Está de gira, invitada por la Fundación de Los Comunes presentando su nuevo libro Revolución en punto cero. Reproducción, trabajo doméstico y luchas feministas, que edita la editorial Traficantes de Sueños. Es la misma editorial que publicó en castellano la obra que hizo a Federici mundialmente conocida: Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación primitiva.
Federici nace en Parma, Italia, en 1942. Allí da sus primeros pasos en el activismo. En 1967 se traslada a Estados Unidos, donde participa activamente en el movimiento estudiantil, las movilizaciones contra la guerra de Vietnam, el movimiento por los derechos civiles y, sobre todo, el movimiento feminista. En los ochenta vive en Nigeria, dando clases en la Universidad de Port Harcourt y participando en organizaciones de mujeres en lucha contra las políticas de ajuste estructural. Hoy es profesora de Filosofía Política en la Universidad Hofstra de Long Island, Nueva York.

Su pensamiento está poderosamente influido por el marxismo operaísta, si bien siempre ha sido crítica con los autores más relevantes del mismo como, por ejemplo, Toni Negri o Paolo Virno. Mientras ellos consideraban central la transformación tecnológica y el trabajo inmaterial, ella ha desarrollado su obra en torno al mecanismo de acumulación por desposesión desde una perspectiva de género.

Hablamos con ella mientras tomamos un café que, para su desgracia, no es un verdadero capuccino.


"Si, por ejemplo,pides un crédito para estudiar, ya estás atrapada: no vas a poder elegir el tipo de trabajo; tal vez necesites dos empleos, no te atreverás a reclamar derechos para no quedarte en paro porque tienes deudas"

En Nigeria te das cuenta de la importancia de la deuda, un tema que ahora es central para el sur de Europa.

Es fundamental entender la importancia de una economía de la deuda. La deuda es tan antigua como el capitalismo; de hecho, es anterior. Pero como relación de clase ha sufrido muchas transformaciones. Marx habla de la deuda nacional como un instrumento de acumulación primitiva, pero además es importante entender qué función juega hoy la deuda.

En el sentido de que se ha convertido en un instrumento de disciplina, ¿verdad?

Sí, la deuda es un instrumento de gobierno, un instrumento de disciplina  y un instrumento que instituye relaciones de clase disgregantes. Yo creo que este tercer aspecto de la economía de la deuda no ha sido suficientemente subrayado. Por ejemplo, Maurizio Lazzarato, en su trabajo La Fábrica del Hombre Endeudado, no destaca este aspecto. A lo que me refiero es a que, cada vez más, la deuda es una relación de clase en la que desaparece el trabajo, parece desaparecer la explotación (si bien la deuda es en sí un tremendo método de explotación) y desaparece la propia relación de clase porque instituye una relación individual con el capital, con la banca, en vez de una relación colectiva. Desaparece la cara reconocible del patrón, que ahora es el banco. Es un mecanismo que crea sentido de culpa en vez de empoderamiento.

Para mí ha sido muy importante entender cómo se pasa de una primera fase ligada a los planes de ajuste estructural, en la que la explotación se organiza a través de la deuda externa nacional, a una segunda etapa en la que el estado es sobrepasado y la deuda se convierte en una relación directa con la banca a través de la financiarización de la economía. La financiarización significa la crisis del modelo de estado del bienestar y supone que todo momento de reproducción es ya un momento de acumulación.

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Es decir, la explotación se traslada a todos los ámbitos de la vida a través de las tasas para estudiar, el copago sanitario, la hipotecas de por vida...

Eso es. En todos estos momentos reproductivos el Estado intervenía antaño como subvencionador, y ahora hace de recaudador. Es un intermediario de las finanzas. Una de las luchas que ha surgido a raíz del movimiento Occupy es la lucha contra la deuda. Una organización que se llama Strike Debt ha editado el libro The Debt Resisters que aborda cómo organizarse contra la deuda por la vivienda, los estudios, la salud, etc. Uno de los problemas de la deuda es que a la gente le da vergüenza reconocer que está endeudada porque lo vive como un fracaso personal: cree que han empleado mal el dinero del préstamo, que han hecho una mala inversión, que han vivido por encima de sus posibilidades... Esto hace que la deuda sea muy eficaz como modelo de explotación. Si, por ejemplo, pides un crédito para estudiar, ya estás atrapada: no vas a poder elegir el tipo de trabajo; tal vez necesites dos empleos, no te atreverás a reclamar derechos para no quedarte en paro porque tienes deudas, etc.

¿Conoces la Plataforma de Afectados por las Hipotecas? Ellas han conseguido entender que su situación no es un fracaso personal y convertirlo colectivamente en un problema de primer orden político.

Las he conocido estos días. He podido ir a sus asambleas y me parece una experiencia muy interesante. Igual que la PAH no sólo lucha sólo contra la deuda hipotecaria sino también por el acceso a una vivienda digna, no basta estar contra la deuda. Liberarse de la deuda necesita un complemento: el acceso a los bienes comunes. Si eliminamos la deuda pero no se crean relaciones sociales diferentes, la deuda vuelve a aparecer. Luchar contra la deuda requiere luchar a favor de una sociedad no mercantilizada.


"Lo público no es común, lo público es una forma de privatización en la que el propietario es el estado"

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La cuestión de los bienes comunes en tu obra es central. Sin embargo, era un tema al que no se le daba importancia cuando empezaste a ser activista.

En realidad, no hemos visto la importancia de los bienes comunes hasta que no hemos sentido que los perdíamos. Cuando la re-estructuración de la economía global se ha propuesto eliminarlos. Yo lo vi muy claramente en Nigeria. En África, México, los países andinos, La India... aún hay formas de propiedad comunitaria que están siendo cada vez más atacadas por una nueva oleada de cercamientos, de acumulación primitiva a través, precisamente, de la deuda. En Estados Unidos, el discurso sobre los commons fue relanzado desde los años 90 gracias a los zapatistas, que pudieron la cuestión en la agenda internacional de los movimientos sociales.

Pero cuando hablamos de los bienes comunes no hablamos sólo de las tierras comunales.
Eso es. A partir del movimiento antiglobalización hemos extendido el discurso sobre los bienes comunes como discurso antagonista al desmantelamiento del estado de bienestar. Entendimos que la lucha no debe limitarse a defender el mantenimiento de los actuales servicios públicos. El sistema del welfare de las décadas pasadas es profundamente discriminatorio. Fue pensado para reforzar la ética del trabajo, la ética de la explotación. Por ejemplo, el trabajo doméstico queda excluido del tipo de garantías que ofrecía el estado del bienestar. Ha sido ideado como complemento de la explotación salarial, no como garantía de derechos independientes del empleo. Las luchas contra la privatización tienen que ir más allá de la simple defensa de los servicios públicos: deben defender lo común. Porque lo público no es común, lo público es una forma de privatización en la que el propietario es el estado, que nosotros no controlamos.


"El cuerpo de las mujeres ha sido uno de los primeros territorios que ha intentado privatizar el estado"
En tu pensamiento resulta fundamental la cuestión del control del cuerpo de las mujeres.

El cuerpo de las mujeres ha sido uno de los primeros territorios que ha intentado privatizar el estado. La reapropiación de nuestro cuerpo debe encuadrarse dentro de esta óptica de reapropiación de los bienes comunales. El cuerpo debe ser nuestro. Ni del estado, ni del mercado.
 
Tú criticas que Marx no tuviera en cuenta la apropiación del cuerpo de las mujeres como hecho constitutivo del capitalismo.

Todo el discurso de Marx sobre la reproducción de la clase obrera es completamente naturalista. No ve la procreación como un terreno de lucha. No se da cuenta de que, en la sociedad capitalista, hombres y mujeres tienen intereses diferentes. Las mujeres tienen intereses específicos, existe una relación específica de explotación entre las mujeres y el estado, entre las mujeres y el capital. Marx afirma que el capital “deja en manos de la naturaleza” la reproducción. Naturaliza un proceso que, en realidad, siempre ha estado en el centro.

¿No es un proceso natural, sino una relación de clase?

Sí. Una relación de clase porque el capital trata de apropiarse del cuerpo de las mujeres y transformarlo en una máquina para producir las nuevas generaciones de trabajadores. Por eso los que mandan tienen tanto interés en regular la natalidad. ¿Por qué, si no, tienen tanto interés en condicionar la capacidad de las mujeres para decidir cuándo quieren parir? No estamos hablando del pasado, basta ver la reforma de la ley de aborto del PP. Las reformas de la ley del aborto se acompañan de procesos de esterilización forzosa en otras partes del mundo, gestionadas por el Banco Mundial, las agencias internacionales... Existe un interés internacional para impedir que las mujeres puedan decidir. Lo último es la obsesión por encontrar medios reproductivos de laboratorio; intentos que parecen de ciencia ficción de hacer nacer in vitro a personas sin necesidad de una madre. El cuerpo de las mujeres es la gran barrera que el capital no ha sido capaz de superar.

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La primera parte de tu libro Revolución Punto Cero está basada en tu activismo en pos de un salario para las trabajadoras domésticas. Sin embargo, la segunda parte se aleja un poco de esto cuando analizas la figura de las campesinas que trabajan las tierras comunales, que son millones en el mundo.

Sí, porque la segunda parte está escrita tras mi paso por Nigeria, al comprobar la importancia de las mujeres en la agricultura de subsistencia, que es parte del proceso de reproducción cotidiano en amplias zonas del planeta. Esto plantea nuevas preguntas a la estrategia de lograr un salario para el trabajo doméstico. Es la evolución de mi pensamiento desde los años 70 a mi activismo en el movimiento por otra globalización desde la década de los 90 hasta hoy. No niego la importancia de lograr reivindicaciones como el salario doméstico, pero le añado la cuestión de los bienes comunes. También es fruto de comprobar lo poco fiable que es el salario como garantía de derechos.


"Hay una parte de la derecha neoliberal que plantean la renta básica como sustitución de los derechos sociales. Te dan las migajas de la riqueza social y al mismo tiempo te excluyen de cualquier derecho que pueda suponer un mecanismo de reapropiación de la riqueza social"

En este sentido, ¿qué opinas sobre la renta básica?

Antes que nada, estoy en contra de una “renta de ciudadanía”. Porque ciudadanía excluye automáticamente a todas las personas migrantes que no son reconocidas como ciudadanos. En todo caso, renta básica... Pero es un concepto muy problemático por diferentes razones. Hay una parte importante de la derecha neoliberal que plantea ya la renta básica  —el propio Milton Fridman estaba a favor—. Se dan cuenta de que en el mundo hay una situación insostenible y plantean la renta básica como sustitución de los derechos sociales. Te dan las migajas de la riqueza social y al mismo tiempo te excluyen de cualquier derecho que pueda suponer un mecanismo de reapropiación de la riqueza social. Es una especie de caridad institucionalizada con la intención de taponar las luchas por los bienes comunes. Otro problema es que cualquier reivindicación es útil en la medida en que suponga formas de organización efectivas, y la renta básica es difícilmente organizable. No tiene la capacidad, como sí tenía la reivindicación del salario doméstico, de crear nuevas alianzas porque no tiene la capacidad de desvelar nuevas formas de explotación.

Otro riesgo es que, una vez más, esta reivindicación generalista oculte la especificidad de las reivindicaciones de las mujeres, en este caso del salario doméstico.

Exacto, pedir “renta para todos” desdibuja el derecho a una renta por el trabajo doméstico. Extiende un velo y dice “todos somos iguales”, relegando la reivindicación específica de las mujeres.
Cuando hablamos de las luchas ligadas a la reproducción nos encontramos con el problema de que no hay un instrumento equivalente a lo que para el movimiento obrero ha sido la huelga.

Este es un tema crucial que, sin embargo, apenas ha sido desarrollado por el feminismo. Ha habido voces, sobre todo en Italia y España desde los años 70, que han dicho “no hay huelga general si las mujeres ese día deben trabajar igual” o “si el trabajo reproductivo se para, toda la sociedad se detiene”. Pero no ha ido más allá de las declaraciones. Sí que ha habido luchas en sectores de trabajo feminizados que han planteado esto, por ejemplo las enfermeras. No se pueden aplicar a los trabajos de cuidados los mismos eslóganes que al trabajo productivo. Cuando nos dicen “si rechazas los trabajos reproductivos te niegas a cuidar de tus seres queridos” en realidad nos dicen que tenemos que aceptar nuestra explotación y la del resto.

El punto de partida es constatar que en el trabajo reproductivo contiene dos planos: la reproducción de la vida y la reproducción del capital. Estos dos procesos imbricados entre sí deben ser separados. La lucha empieza por separar ambos aspectos, comprobar que no se puede hablar del rechazo total del trabajo reproductivo. Hay que aprender a separar la reproducción para el mercado de trabajo de la reproducción fuera del mercado de trabajo o, incluso, contra el mercado de trabajo. El capitalismo ha subsumido estos dos aspectos y yo creo que es fundamental desgajarlos.

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La alternativa que ofrece el mercado a las mujeres de clase media o alta que rechazan los trabajos reproductivos es que otras mujeres, normalmente migrantes, los hagan por ellas.

Esto tiene relación con un tipo de feminismo creado en los años 80 para desactivar los aspectos subversivos que contenía el feminismo. Lo han domesticado y parte de esta domesticación ha sido equiparar la emancipación de la mujer al éxito laboral, siendo para ello necesaria la reorganización de los trabajos reproductivos, que recaen en las mujeres expropiadas de África, América Latina, etc. Aunque ciertamente, en estas nuevas dinámicas se han creado movimientos muy interesantes como las organizaciones internacionales de trabajadoras domésticas asalariadas que han dado continuidad a la reivindicación de un salario digno para las trabajadoras domésticas. Es decir, han continuado aquellas luchas que las feministas europeas habían abandonado. Esa nueva realidad de millones de mujeres que hacen trabajo doméstico asalariado plantea nuevas formas de organización y nuevos retos. El mayor de todos pasa por unir en una misma lucha a quien realiza labores domésticas pagadas y a quien las realiza sin cobrar por ello.

Las conclusiones de todo ello son varias. Uno: que el capitalismo es un sistema que debe ser abolido porque es un sistema que debe desvalorizar los trabajos reproductivos. Dos: que el proceso de lucha debe ser ante todo un proceso de reorganización de estas tareas en el sentido de eliminar el sentido capitalista de la reproducción. Debemos crear una nueva forma de cooperar, de habitar, de urbanizar, de cocinar, de compartir el barrio... Y tres: yo hablo siempre de la revolución feminista inacabada. Hace falta un nuevo movimiento feminista, no necesariamente sólo de mujeres, que vuelva a poner en el centro los trabajos reproductivos.

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