Cuando
se juega una partida de ajedrez, se colocan las piezas estratégicamente
para conseguir vencer al contrario. Cada movimiento es planificado y
pensado, y se procura siempre no perder ninguna pieza. Hay que avanzar
poco a poco para conseguir conquistar todo el tablero y asestar el jaque
mate final.
La geopolítica es prácticamente similar. La única diferencia es el
tamaño del tablero. En este caso, la partida se juega en el mundo
entero. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial podemos identificar a
dos jugadores en esta partida de ajedrez: Occidente y
los demás.
El equipo occidental está liderado por Estados Unidos. Por otro lado,
el bloque contra el que luchan los occidentales es mucho más
heterogéneo, aunque podemos considerar a Rusia y China como cabezas de
lista. En este bloque no-occidental encontramos a otros jugadores muy
activos como Irán o Venezuela.
Vamos a considerar “jugadores activos” a aquellos países que tienen
un papel estratégico importante en el mundo actual, y que son piezas
esenciales en la configuración geopolítica global. Así pues, un país
como Chad no tiene apenas importancia en esta partida de ajedrez, y
otros como Siria o México sí que son fichas a tener en cuenta (por el
tamaño de su economía, por su situación geográfica, por su alineación
geopolítica…)
En el tablero mundial hay muchas piezas y, como hemos dicho, se pueden agrupar en dos bloques. Los economistas hablan de la
dinámica Centro-Periferia para
distinguir distintos niveles de desarrollo a nivel global, una división
que puede servirnos también para diferenciar a los dos jugadores que se
disputan esta partida. Los
países centrales son
la Tríada Económica
(Estados Unidos-Canadá + Europa occidental + Japón-Corea del
Sur-Australia-Nueva Zelanda), y la Periferia la forman los países
subdesarrollados, los países en desarrollo y
los países emergentes.
Estos últimos son los más importantes del bloque no-occidental, pues
son los que pueden enfrentarse política, económica y militarmente a los
países del Centro.
Aunque cada vez más países emergentes como Turquía, Sudáfrica o
Malasia aumentan su presencia en el tablero mundial, en realidad son las
grandes potencias las que están jugando la partida de ajedrez. Rusia,
Estados Unidos, China y alguna otra potencia tradicional europea son los
jugadores que realmente deciden el rumbo que toma la partida mundial.
Con ellos como “líderes”, el juego puede comenzar. Los movimientos de
fichas son constantes, y tienen lugar en ambos bandos.
EJEMPLO DE MOVIMIENTOS DEL BLOQUE OCCIDENTAL: ¿Qué hace Francia en Malí? (Ignacio Ramonet, Febrero 2013)
EJEMPLO DE MOVIMIENTOS DEL BLOQUE NO-OCCIDENTAL: El Collar de Perlas de China (Fernando Arancón, Marzo 2014)
Aun así, sin duda el jugador que más en serio se está tomando esta
partida de ajedrez es Estados Unidos. Sus intenciones se pueden
sospechar observando la distribución de sus piezas sobre el tablero.
Tiene presencia en todos los continentes y ha conseguido ser
protagonista en todos los conflictos. Sus movimientos afectan al resto
de jugadores, y cada vez que mueve ficha el bloque contrario suele
temblar.
Tablero, piezas y movimientos de Estados Unidos
La partida de ajedrez de Estados Unidos es compleja. Tiene más piezas
que sus contrarios, y realiza muchos más movimientos. Su intensa
actividad sobre el tablero mundial puede sorprender, pues si bien era
comprensible durante la Guerra Fría, tras la caída de la Unión Soviética
parecía no haber razones para seguir jugando al ajedrez.
Los dos bloques dejaron de jugar,
y es curioso observar que mientras el acuerdo de cooperación militar
del bloque socialista (el Pacto de Varsovia) fue disuelto al acabar la
Guerra Fría, la alianza militar de Occidente (la OTAN) siguió en marcha.
Y ha seguido
en continuo crecimiento desde entonces.
Es interesante recordar esto para evidenciar el afán y el interés
geopolítico y estratégico que tiene Estados Unidos. Se podría decir que
le gusta tanto jugar esta partida de ajedrez que quiere seguir jugando
aunque ya la haya ganado. Con el fin de la Unión Soviética, Estados
Unidos ganó la partida sobre el tablero mundial. Venció al bloque
enemigo. Ahora la partida sigue, y no precisamente por el interés de
los otros. En todos los conflictos es Occidente quien parece querer mover las fichas.
Es por eso que muchas veces se habla del “imperialismo
estadounidense”, para hacer referencia a que, ciertamente, Estados
Unidos es un país especial, que se ha esforzado en tener presencia en
todo el mundo y ser protagonista en todos los conflictos. Se ha
autoproclamado el papel de policía global, y
va repartiendo golpes de democracia por los cinco continentes.
ARTÍCULO RELACIONADO: El imperialismo estadounidense (Juan Pérez Ventura, Octubre 2013)
En el siguiente mapa podemos observar el tablero mundial, con las
piezas colocadas tal y como lo están en la actualidad. Vemos que Estados
Unidos tiene muchos aliados, y que precisamente las zonas en las que
carece de apoyos son las que sufren guerras, conflictos e inestabilidad.
Esto no es de extrañar, pues estamos jugando una partida de ajedrez. Y
hay que ganarla. Para ganar hay que tener muchas piezas y destruir las
de nuestros enemigos.

Aunque vemos que en el mapa se habla de bases militares, de tropas y
de aliados, no siempre es necesario hacer uso de la fuerza o de la
guerra para ganar la partida. Enviar los tanques y lanzar bombas suele
tener muy mala prensa, por ello, las tácticas modernas son mucho más
sofisticadas. En la partida de ajedrez de hoy en día las fichas enemigas
no sólo se eliminan con las armas, sino también con la política, la
economía o la tecnología. Así, Estados Unidos ha puesto en práctica los
“golpes de Estado a distancia” (como en Irán en 1953 o en Venezuela en
2002) y ha desarrollado una estrategia de
espionaje global. Son formas de ganar al enemigo, pero sin atacarle directamente.
1. Primer movimiento: identificar enemigos
Antes de decidir cómo eliminar las fichas del otro jugador, uno de
los primeros movimientos que hay que realizar durante la partida es
identificar a los enemigos.
En este sentido, Estados Unidos no ha dudado en señalar a determinados
países. Cuba, Irán, Siria, Sudán, Corea del Norte, Irak, Libia, Yemen o
Afganistán son
considerados “países terroristas”
por EEUU. Esta denominación no supone un simple ataque verbal hacia
estos países, sino que además conlleva sanciones económicas, marginación
política e incluso intervenciones militares.
- Marginación internacional: Estados Unidos promueve que sus enemigos queden marginados de la comunidad internacional
y de los acuerdos comerciales. Además, ningún país de Occidente puede
ser aliado de uno de estos países terroristas. En este sentido los dos
bandos del tablero quedan bien definidos: por ejemplo el país que apoye a
Irán estará en un lado, y el país que condene a Irán, estará en el
otro. Así, no es de extrañar que China, Rusia, Palestina, Venezuela o
Bolivia estén en el bando contrario a Occidente, pues mantienen
relaciones internacionales que no agradan a Estados Unidos.
- Sanciones económicas: Estados Unidos prohíbe el comercio con los países denominados “terroristas”. Además, impone sanciones económicas como el embargo contra Cuba, las sanciones contra Irán o las recientes sanciones contra Rusia. En total son 20 los países a los que Estados Unidos ha atacado mediante sanciones desde el siglo pasado, entre otros Libia, Siria y Ucrania.
- Intervenciones militares:
los países señalados por Estados Unidos automáticamente se convierten
en enemigos de Occidente, enemigos de la paz, enemigos de la democracia y
enemigos de la libertad. Por todo ello, merecen ser atacados y
derrotados. Varios de estos países han sufrido el fuego de las bombas
occidentales, como Irak, Afganistán, Libia o Siria.
A Estados Unidos le gusta tanto señalar enemigos y determinar qué
países o personas son un peligro para la paz mundial y para la
democracia que incluso consideró “terrorista” al propio Nelson Mandela
hasta el año 2008. Luego en 2013, al morir el héroe sudafricano, el
Gobierno de EEUU se apresuró a expresar su tristeza y a encumbrar la
figura de Mandela
de manera hipócrita.
2. Segundo movimiento: colocar estratégicamente las fichas
Aunque hemos mencionado que Occidente ya venció a
los otros al
acabar la Guerra Fría, es cierto que el bloque no-occidental guarda
importantes plazas en el terreno de batalla, y todavía tiene fichas
colocadas estratégicamente. La cadena de amistades que une a
los otros viaja desde La Habana hasta Moscú, pasando por importantes ciudades como Caracas, Teherán o Pekín.
Las fichas más importantes que tiene el bloque no-occidental, a parte
de Rusia y China, son varios países latinoamericanos claramente
anti-imperialistas, ciertos países del mundo musulmán y algo de
presencia en el Este de Asia. Ejemplos de estos países los encontramos
en Ecuador, Venezuela, Bolivia, Irán, Siria o Corea del Norte. Por ello,
la estrategia que sigue Estados Unidos en su partida de ajedrez está
dirigida a desactivar esas potenciales amenazas anti-occidentales. Para
conseguirlo, EEUU lleva décadas tejiendo una red global de instalaciones
militares y asegurando lazos de cooperación internacional en materia de
defensa. Está colocando estratégicamente sus fichas sobre el tablero
para ganar la partida.
2.1 Colocar las bases militares
Según datos del propio Pentágono, Estados Unidos tiene 598 bases
militares fuera del país. Están repartidas por todos los continentes,
cubriendo por completo
los ‘comandos de combate’ en los que EEUU ha dividido el mundo. Sin embargo la cifra oficial se cuestiona, y son varios los expertos que apuntan a que, en realidad,
son 865 las bases militares estadounidenses repartidas por el mundo.
INTERESANTE: Dónde se encuentran las bases militares de EEUU (mapa interactivo)
En América Latina, la estrategia de EEUU ha pasado de la acción
indirecta a través de gobiernos títeres (desarrollada en 1980 y 1990 con
diversas dictaduras en la región), a una estrategia de acción directa,
estableciendo
varias bases militares en países aliados como Perú, Chile, Costa Rica, Honduras, o Paraguay.
Otros países, con gobiernos independientes de la voluntad de
Occidente, han respondido claramente a la estrategia de Estados Unidos.
Así lo hizo Rafael Correa, presidente de Ecuador, al
cerrar la base militar estadounidense de Manta.
En el caso de Cuba, con un gobierno claramente anti-estadounidense, es
sorprendente que siga abierta Guantánamo, una cárcel de alta seguridad
propiedad de EEUU situada en la
base naval de la Bahía de Guantánamo,
en territorio cubano. El caso de Guantánamo es un evidente ejemplo de
cómo se juega esta partida de ajedrez. No importa violar la soberanía de
un país y ocupar una celda que no es tuya. Lo importante es avanzar por
el tablero. Sea como sea.
MÁS INFORMACIÓN: Bases de EEUU en Honduras: la colonización del S.XXI
2.2 Colocar las tropas
Además de establecer una red de bases militares por todo el planeta,
es importante también tener un ‘ejército global’, es decir, disponer de
soldados y material militar en cualquier región del mundo. Esto permite
intervenir con rapidez en conflictos sin importar su distribución
geográfica. Es lo que diferencia a una potencia global de un país
cualquiera.
Estados Unidos tiene tropas repartidas por todos los continentes, desde los
soldados desplegados en Paraguay hasta las recientes
tropas que han llegado a Polonia para influenciar sobre el conflicto entre Rusia y Ucrania. También
en África es importante la presencia del Ejército de EEUU.
NOTICIA: EEUU se despliega en Somalia (elmundo.es)
Recientemente hemos podido observar un ejemplo de cómo se mueven las
fichas sobre el tablero de ajedrez mundial. Cuando se da una situación
de tensión en una zona del tablero, los jugadores dirigen su atención
hacia allí. Así ha ocurrido en Ucrania, donde una tensión que
involucraba exclusivamente a dos países ha pasado a ser un problema
global, que atrae a actores lejanos. Estados Unidos no ha dejado escapar
la oportunidad de jugar su partida de ajedrez en esta región, aunque
esté tan alejada de su esfera de influencia.
“La administración Obama ha decidido enviar 600 soldados
estadounidenses a países del Este de Europa, antes miembros de la Unión
Soviética y ahora miembros de la OTAN, la alianza militar establecida
para contener lo que se llamaba y definía como “vocación imperialista”
de la Unión Soviética. Estos países son Polonia, Lituania, Letonia y
Estonia. Tales soldados están regularmente estacionados en la base
militar estadounidense en Italia, y son componentes de la 173 Brigada de
Infantería. Su traslado a aquellos países es, supuestamente, para hacer
ejercicios militares con las fuerzas armadas de dichos países.” (
Vicenç Navarro, Publico.es)
Los movimientos de piezas a lugares lejanos son necesarios para ganar
la partida. No se puede vencer al enemigo controlando sólo una parte
del tablero. Por ello, EEUU está presente en todos los continentes.
INTERESANTE: ¿Por qué EEUU no quiere irse de Afganistán?
Una de las zonas más importantes del tablero es Oriente Medio, una
tierra rica en recursos naturales y que, casualmente, sufre una gran
inestabilidad. Países como Irak o Afganistán han vivido los últimos años
situaciones de desgobierno y han convivido con la presencia de tropas
estadounidenses, que se encontraban allí con el objetivo de establecer
la democracia y la paz. Tras una década combatiendo contra distintos
enemigos, EEUU
anunció la retirada de Afganistán, aunque manteniendo 10.000 soldados.
MAPA: Geografía del caos: yacimientos de petróleo y bases militares
2.3 Hacer nuevas amistades
Además de colocar bases militares o tropas por el tablero, muchas
veces es interesante conseguir que una pieza cambie de bando para contar
con ella entre nuestras filas. Algo parecido ha conseguido Estados
Unidos desde el fin de la Guerra Fría. Vencido su enemigo y disuelto
el Pacto de Varsovia,
desde Occidente se ha trabajado para incorporar a los antiguos aliados
de la URSS en la OTAN, y así ganar piezas en el tablero (restándole
poder al enemigo).
En 1999, la República Checa, Hungría y Polonia, antiguos miembros del
Pacto de Varsovia, se unieron a
la OTAN. Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Rumanía, Eslovaquia y Eslovenia lo
hicieron en el año 2004.
Pero esta estrategia no siempre funciona. En ocasiones Estados Unidos
se ha encontrado con la negativa de países que rechazan formar parte
del bando occidental.
Hay una serie de países (no muchos) que siguen alineados hoy en día
en una clara posición anti-occidental. Algunos se denominan
anti-imperialistas, aunque en general todos comparten un rechazo al
modelo occidental, en especial contra Estados Unidos y Europa. Algunos
de estos países son:
Irán,
Venezuela,
Bolivia,
Ecuador,
Corea del Norte,
Bielorrusia,
Cuba,
China o
Rusia.
NOTICIA: Bielorrusia pide a Rusia que despliegue sus cazas para contrarrestar la actividad de la OTAN
En la mayor parte del tablero mundial Estados Unidos tiene piezas aliadas. En Latinoamérica cuenta con el apoyo de
la Alianza del Pacífico, aunque encuentra la ligera oposición del
grupo Mercosur.
Además de la oposición de los gobiernos venezolano, ecuatoriano y
boliviano, en los últimos años, a raíz del espionaje estadounidense,
también Brasil y Argentina se han mostrado contrarios a las formas de
actuar de Estados Unidos. En este sentido, EEUU ha perdido mucho poder
en la región sudamericana, en comparación con el control que tuvo
durante el S.XX sobre las dictaduras en Latinoamérica.
En el Sudeste Asiático, Estados Unidos ha conseguido algo que parecía imposible:
tener como aliado a Vietnam,
un país que sufrió duramente el fuego de las bombas estadounidenses en
el pasado. Ahora la economía manda, y en la región se han olvidado del
antiguo enemigo. Tailandia, Camboya, Indonesia, Filipinas y Birmania
disfrutan de la amistad con Estados Unidos y se benefician de
los intercambios comerciales. Hoy en día, la ASEAN es una organización aliada de Occidente.
INTERESANTE: Sudeste Asiático: EEUU completando la “OTAN Asiática” para enfrentarse a China
En Asia Central, la influencia de Rusia y de China es inevitable,
aunque Estados Unidos mantiene importantes relaciones militares con
países como
Kirguizistán, donde tiene una importante base militar,
o con Uzbekistán. Tener presencia en esta zona del mundo permite a EEUU
equilibrar las fuerzas en una región geoestratégica. Es un claro
ejemplo de cómo Estados Unidos ha sabido hacer nuevas amistades con
antiguos países de la órbita soviética, es decir, que históricamente
habían sido enemigos del bando occidental.
ARTÍCULO RELACIONADO: Asia Central, región geoestratégica (Juan Pérez Ventura, Marzo 2013)
Finalmente, en África los americanos tienen operativo desde el año
2008 el AFRICOM, un mando militar del Departamento de Defensa encargado
de todas las operaciones militares en el continente. Los débiles
gobiernos africanos no han podido resistirse ante los planes de Estados
Unidos, que ha conseguido una importante presencia y que
está acelerando su implicación militar en África.
EEUU tiene acuerdos con decenas de países africanos, y aliados
importantes como Sudáfrica, Etiopía, Kenia o Nigeria. Mientras tanto,
sus enemigos geopolíticos no han desarrollado una apreciable expansión
militar, y se han limitado a tener una
presencia económica en el continente que no deja de ser importante.
INTERESANTE: US Military Expansion in Africa aimed at China (globalresearch.ca)
3. Tercer movimiento: atacar
Una vez colocadas las fichas sobre el tablero y definido bien quiénes
son los aliados y quiénes los enemigos, la partida sólo puede continuar
de una forma: pasando a la acción. En el ámbito militar esto significa
ir a la guerra.
En este tercer movimiento Estados Unidos es un experto. Izando la
bandera de la democracia y la libertad, EEUU ha conseguido invadir y
someter a varias naciones del mundo. Hay varias maneras de hacerlo: de
forma directa y de forma indirecta.
NOTICIA: La ONU critica a Estados Unidos por sus numerosas violaciones de derechos humanos (RT.com)
3.1 Ataque directo
Desde la primera intervención militar en México en 1846, Estados
Unidos no ha parado de mover sus fichas. Sus soldados han llegado a
lugares tan lejanos como Irak o Vietnam, y se han involucrado en
conflictos que nada tenían que ver con ellos.
NOTICIA: Soldados de élite invaden Libia y Somalia (lagaceta.com.ar)
Una de las ventajas de tener el ejército más moderno del mundo es que
no hay peligro de derrota cuando se inicia un ataque contra ‘países
secundarios’, por ello EEUU ha entrado en guerra con una larga lista de
naciones a lo largo de su historia. Pero nunca contra sus grandes
enemigos geopolíticos como Rusia o China. Entre los dos bandos se tienen
un respeto que permite al mundo respirar tranquilo, aunque son muchos
quienes apuntan a teorías catastróficas, relacionadas con una posible
Tercera Guerra Mundial.
INTERESANTE: Ver lista completa de todas las guerras que ha librado Estados Unidos
3.2 Que lo haga otro
En ocasiones es mejor no atacar con el Rey ni con la Reina. Podrían
resultar heridos, o su imagen podría quedar manchada. Por ello durante
la partida de ajedrez los jugadores disponen de varios peones, fichas
pequeñas de menor valor que pueden ser arriesgadas en la guerra.
Un ejemplo reciente y conocido lo hemos visto en la Guerra Civil de
Siria, un conflicto en principio local y que atañe únicamente al pueblo
sirio, pero que se ha internacionalizado por el apoyo de Occidente a los
rebeldes que luchan contra el Gobierno. Estados Unidos
ha armado y entrenado a los grupos rebeldes
para conseguir derrotar a un enemigo histórico, ya que Siria siempre
había sido una importante pieza del bloque no-Occidental en Oriente
Medio.
En este caso la intervención es indirecta, y EEUU juega su partida a
través de agentes secundarios. No es directamente EEUU quien combate
contra el Gobierno sirio, sino grupos armados con armas estadounidenses.
Esta estrategia ha sido utilizada por EEUU en varias ocasiones a lo
largo de la historia para acabar con gobiernos que no le gustaban. Por
ejemplo, Estados Unidos defendió sus intereses apoyando a grupos
antigubernamentales en la Guerra civil de Angola (1975-2002).
Además de posicionarse en conflictos internos de distintas naciones y
de apoyar al bando que más le conviene, Estados Unidos ha influido en
la geopolítica global dando cobertura y fomentando el terrorismo en
muchos países.
Varios expertos señalan que Estados Unidos y sus aliados han financiado de manera continuada a
grupos terroristas,
bien para desestabilizar países enemigos como Siria o Libia, o
simplemente para crear situaciones de inestabilidad que sirvan como
excusa para intervenir en ciertas regiones.
MÁS INFORMACIÓN: Terroristas financiados por EEUU
Se puede observar que en geopolítica todo vale cuando se trata de
ganar, y que las relaciones internacionales no son otra cosa que una
continua lucha por el poder. El mundo es un tablero de ajedrez, y hay
dos bandos que están disputando la partida. ¿Quién ganará? ¿Terminará
alguna vez este juego? ¿Le conviene al mundo que haya un vencedor?
http://elordenmundial.com/geopolitica/partida-ajedrez-estados-unidos/